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KRANEAR: asoma la número 3




Sumario:

1) Políticas públicas en Salud, punteos, reflexiones y materias pendientes.
2) Un plan para des-extranjerizar nuestra economía.
3) Revisionismo histórico.
4) Los O'Odham, el pueblo indígena mexicano que tuvo que migrar desde el desierto a la ciudad.
5) Sección FotoSíntesis ("El sargento Kirk y el Córdobazo").
6) ¡Noticias de ayer, Extra, Extra!, un repaso de la experiencia revolucionaria del diario Noticias de la organización Montoneros.
7) La Patria Mapera, un relato sobre el trabajo del Programa Nacional Mapa Educativo, del Ministerio de Educación de la Nación.
8) La tribuna cannabica, un repaso sobre el movimiento cannabico argentino, a través de la pluma de los responsables editoriales de la revista THC.
9) Sección LiteraNacional ("La historia de la música"), por Pablo Ramos.
10) Sección Gastronomía Latinoamericana (El chile)
11) Sección Discos recomendados.

Y la última parte del póster y cuatro nuevas figuritas de los luchadores latinoamericanos de todos los tiempos.

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Termómetro Social XI (un ladrillo menos en la pared)


El martes de la semana pasada Luciano M. fue a la Dirección Nacional del Derecho de Autor, sobre la calle Moreno, en Monserrat, para averiguar cuáles eran los requisitos para registrar una revista. Entró con los auriculares puestos, escuchando el disco “Donde brilla el sol”, de Riddim, y aunque al principio no escuchó nada de lo que provenía del interior de la oficina pública, percibió con claridad que acababa de traspasar un umbral: decenas de personas, de uno y otro lado del mostrador, intercambiaban palabras y gestos. Apagó el aparato y como si hubiese abierto la ventana de una cabaña, el murmullo sordo que flotaba en el salón lo envolvió por los cuatro costados. Se desenchufó y le preguntó al muchacho que oficiaba de portero por su trámite. Le indicó una oficina del fondo. Atravesando el pasillo le llamó la atención la cantidad de chicos y chicas de no más de treinta años que atendían con ganas al público. La chica que lo atendió, resuelta y didáctica, también lo trató muy bien. A la media hora, salió del edificio, y lo primero que hizo fue enchufarse los auriculares.

“Vamos donde… donde brilla el sol…”.


Estaba contento. En las puertas de su cumpleaños número treinta y cinco, y después de varios años en los que para esa fecha sólo había dudas, reproches e inconformismo, ahora sí, por fin, se sentía más amigado consigo mismo. No era el ficticio paraíso de la vida resuelta. Nunca sería así. Pero sí sentía un extraño regocijo por haberle puesto ganas al deseo que creía haber perdido para siempre, como una pelota que se acaba de caer a un rio, y se aleja con la corriente.

“Al futuro hay que armarlo con amor…”.

Encaró por Moreno, hacia el bajo. Cruzó la 9 de Julio, atestada de tráfico y manadas de hombres y mujeres que serpenteaban por las franjas blancas del pavimento cada vez que cortaban los semáforos. El obelisco, en una punta, la subida a la autopista 25 de Mayo, en la otra, y sobre su cabeza, el colosal edificio del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, con el flamante trabajo en hierro del rostro de Evita, recortando el cielo azul de un día definitivamente peronista.

El sonido del disco, limpio, nítido, vital, le endulzaba el cuerpo entero. Esquivaba, casi bailoteando, con los brazos abiertos y un elástico transparente maniobrándole la cintura, a las personas que se cruzaba en las estrechas veredas de Monserrat. A través de la película que proyectaban sus ojos veía las colas en los kioscos, librerías y farmacias, o los bares, bodegones o casas de comidas rápidas con todas las mesas y mostradores llenos, pero su atención mental reposaba sobre la sección de vientos de la banda, prolija y eléctrica, sintiendo que debajo de los pies tenía un castillo inflable con los colores del arco iris.

“Acortare la distancia, que hace latir mi corazón…”. “Puedo sentir.... la vibración más hermosa…”.

Transitar el camino de la escritura, aunque sea a los saltos, con días en los que no podía armar una sola frase digna de ser leída, era una de las razones que le alumbraban el alma por esos días. Pensaba en eso, mientras flotaba en el aire con la cadencia pegajosa de los teclados y el bajo del disco. Un mes antes lo habían invitado a una escuela secundaria para que compartiese la cocina de los cinco cuentos de su primer libro, y eso valía millones, porque la frescura e ingenuidad de los pibes iluminaban su cabeza con la fuerza de cien relatos juntos. Miró para su derecha, y le pareció que dos de las chicas producidas como secretarias que fumaban tabaco en la puerta de un antiguo edificio reciclado, mientras tiraban humo hacia el cielo, se reían, y hablaban por teléfono, lo miraban.

Luciano M. no podía creer la vibración que había en la calle. El movimiento general se asemejaba, y mucho, al cosquilleo que sentía en los pies, en la espalda y en el cuello. Del otro lado de los cristales de una sucursal del Banco Galicia, una exclusiva Casa de Seguros, y la recepción de la Obra Social del Sindicato de Comercio, la gente se agolpaba para hacer su trámite. Un par de cadetes y verduleros con ropa deportiva charlaban con dos policías federales de chaleco naranja en una esquina, mientras esperaban que cambie el semáforo. Oyó, como si estuviese a cien metros, como uno de ellos, el de buzo de Boca, con una sonrisa pintada entre las dos orejas, gastaba a otro que con seguridad caminaría hacia el otro lado, a sus espaldas. Las bicicletas pasaban bordeando el cordón de la vereda. Un taxis con la puerta abiertas esperaba un pasajero, y de otro, que frenó a unos metros, se bajaron dos mujeres que vestían pollera y saco. Mucha gente hablaba por celular, y el tráfico de las calles laterales era muy intenso.

“Vuelve a avanzar, sin mirar hacia atrás… no importa lo que hagan no importa lo que dirán…”.

Cuando llegó a Paseo Colón, se desenchufó. El ruido de la calle lo envolvió con fuerza. En especial, los motores de los colectivos, que pasaban uno detrás de otro, interminables. Tenía que cruzar para tomarse el 152, pero decidió caminar hasta la otra parada, en dirección a la Boca, porque el día estaba hermoso. Y ahí tomó nota mental de un dato hasta aquel momento borroso pero presente por su persistencia: Cristina estaba por todos lados, con sus mil caras y consignas.

A mitad de cuadra apareció una cola que, según pudo constatar cuando llegó a la esquina, daba la vuelta entera por Venezuela y se perdía por Balcarce. A Luciano M. le parecía una cola para comprar entradas para un recital, o algo parecido, por la edad de los pibes y las pibas, la ropa de colores oscuros, las mochilas, los auriculares en la cabeza. Pero no estaba seguro. Justo antes de cruzar, ahora sí, la avenida Colón, escuchó la tonada de una mujer del norte de nuestro país, preguntándole a uno de la fila, si la cola era para conseguir trabajo. “No doña, es para Roger Waters”. “¿Para qué?”. “Para un recital de rock, Olga”, le aclaró el marido, vestido con un pantalón marron claro y una camperita de naylon, cara de bonachón, algo incomodada por la desinformación de su mujer de pueblo.

Luciano M., le buscó la mirada al matrimonio, y cuando se las encontró, les dijo: “cómo cambió la Argentina, ¿no?”. “Sí, m’hijo, la verdad que sí”.

Recién cuando pudo sentarse en el 152, a la altura de Retiro, pudo hojear los formularios que le había pasado la empleada de Derecho de Autor. El proyecto de la revista lo tenía loco, y más todavía, sabiendo que lo compartiría con una compañera de militancia que prometía. Perdiendo la vista en una avenida Libertador regada de coches y colectivos, a pleno, volvió a enchufarse los auriculares.

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La tormenta Roxana Carabajal

hoy la pesqué a Roxana Carabal en 678
cantaba una chacarera
sentada en el sillón ovalado de colores
vistiendo una pollera con el rostro de evita;
otra, le dijeron
cautivados por su potencia;
sin preludios
con la fuerza de una tormenta de tierra
tronó por los olvidados,
y a mi
desprevenido
me rodaron dos lágrimas
espesas y sanadoras
una de cada lado.


Soy el olvidao (Nestor Garnica)

De tu palo soy hijo de tu cuero
soy el olvidao en la alcancia del tiempo
el que se quedo de pie poniendote el pecho

flor obrera soy silvestre de espumas
cuando el tren se va miro en las vias la luna
pensando tal vez mi pago encuentre fortuna

Mi bofe se hincho cuando repartieron
de mi no se acuerdan dicen que nunca me vieron
que no soy de aqui que ya no tengo remedio

Soy el olvidao el mismo que un dia
se puso de pie tragando tierra y saliva
camino hacia el sol para curar las heridas

Una herida soy buscando el salario
Maestro de pie cuidando pichones blancos
Que maduraran iluminando tu pago

Soy el que quedo en medio los ranchos
Guacho del fiao a mate y guiso inventado
Hambre y rebelión fueron creciendo en mis manos

No quiero de mas quiero lo que es mio
Al mazo trampiao voy a torcerle el destino
Levantate cagon que aquí canta un argentino!!!

Soy el olvidao el mismo que un dia
se puso de pie tragando tierra y saliva
camino hacia el sol para curar las heridas

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Termómetro Social X (Entraste a un Pago Fácil y les pediste que saquen TN)


Qué gusto te diste, Luciano M. ¿La mina habrá entendido el mensaje que le tiraste desde atrás del vidrio, o al abandonar el salón, mirándote la espalda, le habrá dicho al empleado de al lado a éste loco qué le picó?

Hace dos meses, cuando saliste del local te juraste que no volverías a entrar. Aprisionado junto a otras cuarenta personas entre las cintas acomodadas a modo de serpentinas, como si fuesen vacas adormecidas, te fumaste media hora de TN en la tevé que el local ofrece como servicio para sus abonados, y volviendo a tu trabajo te torturaste la mente pensando en lo alta que es la pendiente de la derrota cultural.


Hoy te sacaste las ganas. Por ser mitad de mes no había nadie, y no tuviste que hacer cola. Mientras esperabas que el empleado te diese el vuelto, te cayó la ficha. Era el momento apropiado. Personal y colectivo. “¿Podré hablar con la encargada del local?”, le dijiste al pibe que te atendió. “Sí”, devolvió, y más por la duda que le cosquilleaba el estómago que por obligación, te preguntó “por qué tema era”. “Por la televisión”, le dijiste, apuntando la pera hacia la tevé, sintonizada en TN.

Detrás del vidrio apareció la chica, treintañera, con un gesto de intriga dibujado en la cara. “A modo de sugerencia”, abriste el paraguas, “te quiero decir que después de las elecciones del domingo me parece que no da que sigan poniendo TN, ya que los números hablaron por sí solos y no tenemos ganas que nos mientan las 24 horas”. La mujer, y los dos empleados que estiraban el cuello a su lado para escuchar, se quedaron en silencio. Pero algo había que responder: “nosotros no elegimos la señal, señor, a veces ponemos un canal de deportes, o dibujitos”. “Siempre que vine estaba TN”, arremetiste, pero te sentiste incómodo. Parecía un reto. “Igual es una opinión personal, eh”, subrayaste. “Me parece una tortura tener a estos tipos mintiéndote en la cara durante media hora”. Los dos empleados se miraban. Uno de ellos, con cara de culo, sintiendo, quizás, que estabas meando un asado ajeno. La otra, que era una chica de unos veinte años, sonreía, cómplice. “Te repito”, le dijiste a la encargada, “me parece que podrían poner cualquier otro canal, de deportes por ejemplo, y no a estos tipos, que nos viven tirando pálidas”. Silencio. Tu ojos y los de ellos, separados por un espeso vidrio, se mantuvieron firmes, evidenciando incomodidad. “Muy bien, señor”, te dijo, a pesar de tus menos de treinta años, “aceptamos su sugerencia”. “Bueno, gracias por escucharme”, dijiste, para despedirte. “Gracias a usted”.

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El legado de Francisco Solano López


de los ochenta y tres años que vivió francisco solano lópez
por lo menos sesenta se los dedicó al arte de la ilustración
a trazar vida con lápiz negro bajo la luz mortecina de un velador
en soledad.

hoy estuvo en la pantalla del siempre vital canal encuentro
junto a juan sasturain
ilustre y apasionado hombre de las letras y la historieta.

charlaban afablemente acerca de su obra más prestigiosa
el eternauta
y al guionista solano lópez lo llamaba héctor
evidenciando una cercania compañera.

habló de los gurbos
monstruoso blindaje pesado de la invasión;
de los manos
soberbios
peligrosamente inteligentes
decenas de dedos
orejas en punta, pelo en fuga, y dos ojos helados debajo de una frente ancha;
de los cascarudos
que nunca arremetían solos
siempre en manada
y por eso no se les veía los rasgos de su cara de insecto;
de juan salvo
el héroe colectivo
(resignificado en el 2010 con otro patriota)
la escafandra
la antiparras
y la escopeta al hombro.

con las tiras de la historieta que alguna vez leímos hasta que nos dolieron los ojos en el fondo de la pantalla
hablaron de ciencia ficción
del género de la aventura
del hombre común que se convierte en héroe
de las influencias literarias del dibujante
de su amor por la ciencia
de la primera salida a la calle de la obra maestra
en 1957
y la segunda, ya en los años 70
cuando una nueva generación la reinterpreta
y a su creador se lo come la maquina de matar argentina
junto a sus cuatro hijas
y solano
se escapa de su tierra
abrumado por el terror de la no-ficción.

ahora ya no está
pero nos deja una obra
monumental
y con raíces propias:
la invasión extraterrestre de una ciudad latinoamericana.

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Reseña de Fogonazos en Página 12: Disparos en la noche



Este es un blog hecho por dos hermanos. Uno, el más chico, está muy contento, feliz, orgulloso de su hermano más grande.

Recuerdo con consquilleo la noche que nos juntamos en la cuadra de la casa de Sandra Russo, antes del primer encuentro de su taller, en el año 2005. Estábamos cumpliendo un deseo: empezar un camino un poco más formal en la escritura. Sandra fue nuestra primera maestra. La vida siguió, la literatura nos terminó de atrapar.

Mi hermano Mariano, Matu, ahora mi-hermano-el-escritor no paró desde esa noche, como una hormiga, escribió, escribió y escribió. El año pasado publicó un libro de cuentos. Ahora está terminando una novela. Uno no escribe para que lo feliciten, pero cuando eso llega de lugares con prestigio, la alegría es inevitable y el corazón festeja. Hoy salió una reseña en Radar. Una de las oraciones dice así: "Mariano Abrevaya Dios se gana un espacio en la serie de los mejores narradores argentinos actuales como Leonardo Oyola o Mariana Enríquez".


Acá, la reseña completa.

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De Nazareno a Zaffaroni



te acordas de julio nazareno?
su estirpe de patron
de la más exclusiva casta riojana
machote de piel bronceada
con el pelo negro marcial y engominado
luciendo trajes de seda italiana
analfabeto de la letra judicial
corrompido hasta las vísceras
defendiendo
con la cara de piedra oliendo a perfume francés
los intereses
más miserables
de los dueños de la argentina?

qué estará haciendo hoy
a ocho años de su bochornosa salida
de la corte suprema de justicia?

tomará café en la confitería
más exclusiva de su ciudad
junto a los sojeros
y las víboras de los resabios del poder provincial
sintiendo una resentida satisfacción
mientras accede con su teléfono de mil dólares
a los portales de los medios canallas?

o llevará a sus nietos a la plaza
recordando
con nostalgia,
mientras atrapa la pelota
o empuja la hamaca,
los tiempos
de la obsena impunidad?

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Quiero que ganes de vuelta

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KRANEAR en Miradas al Sur


La colega, compañera y poeta Jimena Arnolfi se puso en contacto con nosotros porque estaba produciendo una nota para la sección Cultura de la edición de hoy domingo de Miradas al Sur. Tema: las militancias no tradicionales. Nuestro aporte: la experiencia de la revista KRANEAR. Nos pasó algunas preguntas por correo. Sólo un puñado de reflexiones entraron en la nota. Aprovechamos este espacio para compartir parte de lo que no se publicó.

Acá, el cuerpo principal de la nota de Arnolfi.
Acá, el recuadro específico para KRANEAR.

Y éstas son parte de las reflexiones políticas y comunicacionales del director de la revista, Lalo Recanatini Méndez, y las propias, como Editor Responsable, que quedaron afuera de la entrevista impresa.

¿Cuál es la mirada que tienen respecto de la comunicación en política?

Lalo: La comunicación o la difusión masiva es un fenómeno instalado hace unos 30 años, no vamos a descubrir nada nuevo. La campaña de Alfonsín en el 83 fue la gran innovación en este sentido. Su importancia se ha vuelto casi decisiva (importante fue siempre) a partir de la invasión absoluta de pantallas en el entorno de cualquier persona que habite una zona mínimamente “urbanizada”. Se ha producido un cambio sustancial respecto de la percepción de la realidad, con lo que aunque parezca increíble el individuo tiende a más creerle al dispositivo que intermedia entre el y los eventos que a sus propios ojos . Hay una disputa por la subjetividad de los ciudadanos, donde el verdadero poder no reside en las instituciones políticas sino en los propietarios de los medios de producción de sentido, es decir los dueños de los medios de difusión que hoy tienden a ser los dueños de todo lo demás. Creo que en esta etapa de desarrollo del capitalismo no alcanza con modificar la estructura material de una sociedad para que esto repercuta necesariamente en la superestructura por decirlo de alguna manera, hay que “contarle” a ese grupo social que está recibiendo beneficios de ese cambio, que ese barrio que ve por la ventanilla del tren hace un año no estaba, que el aguinaldo que acaba de cobrar con el modelo anterior no existía, etc. Ahí, con toda la humildad del mundo lo digo, creo que le pifiamos, confiamos excesivamente en que por prepotencia de transformaciones el tipo se va a desazonzar, se va a empoderar, va a tomar una posición afín al proyecto nacional, se va a rebelar contra las cadenas mentales que lo oprimen . Y por otra parte la comunicación política sin respaldo material, te puede funcionar un par de veces , pero el truquito se cae ej: “Alica-alicate”, “Tengo un plan” o el mas reciente “Sos bienvenido”. Pero insisto, podés introducir un montón de cambios beneficiosos para un grupo humano y si no “les” comunicás efectivamente esos cambios, la percepción tiende a ser de que todo sigue igual o peor que antes. El desafío es fascinante.


Pensando en las nuevas tecnologías y la militancia. Pensando en la calle y la vuelta de stencils políticos y de intervenciones de la vía pública -como por ej el "Macri volvé a la empresa"-, ustedes dos que militan o han militado, hasta qué punto consideran que es importante ganar la calle desde la militancia hoy en día? Se ha descuidado la presencia en los barrios?

Lalo: La presencia en las calles sigue siendo tan importante como hace 2000 años, pero en lo político por sí sola ya no constituye un factor determinante. En ciertos momentos de tensión con el poder real es un demostración de la capacidad de adhesión y organización de un sector social o político determinado. De lo que no me cabe duda, mas allá de su efectividad o no es que es indispensable ganar las calles. Tal vez no se si repitiendo siempre el mismo folclore , quizá desplegando una liturgia más acorde a los tiempos, es materia de discusión. De lo que no hay duda es de que la derecha es todo lo contrario: lo individual, parcelado, egoísta, onanista, hipócrita, adusto, lo irremediablemente mediado y por supuesto totalmente contrario a la dinámica de lo impensado, como es una manifestación ganando las calles. Con respecto a la militancia en los barrios no se ha descuidado, lo que ha habido tal vez fue un desmembramiento del entramado político social que brotaba desde los barrios. La ferocidad de la dictadura y la brutalidad del desguace menemduhaldista destrozaron una historia rica en compromiso político volcado a lo barrial. Lo poco que quedó tal vez fue la versión mas degradada de ese lazo entre el barrio y el mundo político, eso que tan bien encarna Ritondo y utiliza el macrismo en la zona sur. Por suerte se está volviendo a los barrios, se retoma una tradición de militancia y referencia barrial, en la CABA cuando la elección de comuneros sea una cuestión prolongada en el tiempo seguramente la militancia en el barrio recuperará el vigor que supo tener en otras épocas. Y ahí la derecha tiene más para perder que para ganar, por la sencilla razón de que la intermediación entre el objeto y el sujeto es mucho menor y ahí la constelación Magnetto empieza a hacer agua, cuando el espectador se convierte en protagonista. Duran Barba se queda pedaleando en el aire.

Mariano: ganar la calle siempre será fundamental a la hora de hacer política. A diferencia de la generación de nuestros padres, nosotros nos encontramos con un escenario devastado, practicamente imposible de interpelar, porque las necesidades de la gente estaban antes que cualquier otra cosa. Cuando las medidas del gobierno nacional bajaron y cambiaron parte de la cotidianeidad de la población más vulnerable con mejoras concretas, el diálogo y la confianza fueron otros. No creo que se haya descuidado el trabajo territorial. Se ha crecido mucho en los últimos años, y la presencia es notoria. Falta, por supuesto, pero para el militante kirchnerista meter las patas en un barrio es convicción, y no conveniencia.

¿Se ganan votos con herramientas como twitter y facebook?

Lalo: No sé si son contundentes al ahora de ganar adhesiones electorales, aunque intuyo que sirven para no perderlas. La presencia de un contra discurso en todos los dispositivos que estén a nuestro alcance , no solo es beneficioso sino casi indispensable. Ceder el terreno en esos campos sería un suicidio.

Mariano: Yo creo que sí. Pero le hablás sólo a un segmento. No hay que olvidarse de todos aquellos que no están conectados a la red de redes.

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Manu y Santino Dios

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