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KRANEAR: doble página en el suplemento Ni a Palos


Tuvimos el privilegio de que los compañeros del Ni a Palos -suplemento joven del semanario Miradas al Sur-, nos hiciera una jugosa entrevista a doble página. El tema: la revista KRANEAR. Nos sentamos con la periodista Jimena Rosli frente a la puerta de la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo, y durante más de una hora charlamos de los puntos más destacados de nuestro recorrido. Mientras, el foógrafo Patrick Haar, disparaba decenas de fotos. Disfrutamos mucho del encuentro. Siempre es saludable y reconfortante poder visibilizar el trabajo que uno hace motorizado por las convicciones. Y tener prensa, por supuesto.

El material impreso salió a la calle el último domingo. Y la versión digital, ya está subida al sitio digital que el suplemento tiene en internet.

Acá, la nota.

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Miscelánea del ascenso de River para el Ni a Palos

Tuve el privilegio de escribir un relato en el Ni a Palos que el fin de semana salió a la calle dentro del Miradas al Sur.

Y el tema que me pidieron tiene una profunda huella en mi vida. La consigna fue la siguiente: "una miscelánea del ascenso de River".

Acá está la nota.

Gracias Martín Rodriguez.

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Dialéctica de la emoción violenta (Miradas al Sur)

La nota iba a salir el fin de semana anterior pero la bajaron por cuestiones editoriales. A los pocos días un tribunal pampeano condenó a un femicida a prisión perpetua, y el diario, ahora sí, para el día de ayer domingo, publicó la nota.

El caso es estremecedor. Empezó y terminó en una barriada de General Pico, La Pampa. Una tragedia anunciada, dijeron algunos medios amarrillistas. Pero Miradas al Sur no es cualquier semanario. No se reconstruye la crónica policial, y ya. Las historias que se publican en la sección Delitos y Pesquisas siempre tienen una connotación política. Un fin. Un objetivo. Sirven para darle voz a los indefensos que todavía sufren los atropellos de las fuerzas de seguridad como la Bonaerense, o también, para desenmascarar la impunidad de una corporación que todavía no sintió el avance del kirchnerismo: el judicial. Como dijo alguna vez Eduardo Galeano, "la justicia es como las serpientes: sólo muerde a los descalzos".

En este caso, la nota se arma alrededor de dos figuras jurídicas profundamente cuestionadas: el avenimiento y la emoción violenta. Y el caso del femicida pampeano, claro.

Leer acá.

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Contra la violencia institucional en la provincia de Buenos Aires (Volvimos a Miradas al Sur)

El martes pasado me llamaron de Miradas al Sur. Por fin, pensé. Y qué bien me viene, celebré. Esa misma tarde tenía que ir a cubrir el lanzamiento de una campaña contra la violencia institucional en la provincia de Buenos Aires (acá está la nota). Ahí estuve. Dentro del Congreso. La iniciativa la habían tomado los compañeros del Movimiento Evita, que son muy jóvenes, y que le imprimen al ambiente legislativo una fuerza contagiosa. Tomé notas y grabé algunos testimonios con mi teléfono. A Axat, por ejemplo, defensor penal juvenil en la ciudad de la Plata y poeta, que en ambas disciplinas deja todo lo que tiene para dar. Un apasionado. Un compañero que defiende los derechos de los pobres y los ausentes en el territorio de Scioli. Y volví a abrazar a las Madres. Y volví a estremecerme con el padre de Natalia Melmann, y la violación y muerte de su hija, o Carreras, que estaba sentado ahí cerca. Que todos ellos estuviesen ahí, junto a nosotros, la militancia kirchnerista, me llenaba de orgullo. Pero se me hacía tarde, y tuve que irme antes de que terminase la jornada.

Paré un taxi. A la Recoleta, le pedí. No le pregunté si estaba trabajando bien, ni ninguna otra cosa que nos permitiese ponernos a hablar de actualidad. Estamos bien, pensé. Con problemas, claro, pero de pie. Jugando fuerte. Transformado. Cristina estaba anunciando el plan para construir 100.000 viviendas, pero yo no lo sabía. Bajé a dos cuadras de los cines. Hacía frío. Cuando entré al local de Cúspide del “Recoleta Mall”, tuve que sacarme la campera. Leopoldo Brizuela estaba presentando “Una misma noche”, la novela que le premió Alfaguara. Exultante, suelto, honesto, compartía con sus lectores parte de la cocina del texto. La dictadura, otra vez, abordada desde la ficción, y como siempre, para que funcione, desde la particularidad de un personaje, que en este caso es un escritor que vuelve a la Argentina y que ante un caso de inseguridad revive un operativo que el ejército argentino realizó frente a su casa, en 1976. Esperé mi turno, lo abracé, y le pedí que dedicara el ejemplar que acababa de comprar en el mostrador.

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Con Baltasar Garzón y para el diario Miradas al Sur

El jueves primero de marzo tuve el privilegio de cubrir para el diario Miradas al Sur una actividad que tenía un invitado de lujo: Baltasar Garzón.


Hacía sólo un rato la Presidenta nos volvía a dejar culo para arriba con sus capacidades oratorias y de conducción política, y yo me conmovía hasta las lágrimas en el trabajo cuando mencionaba a Néstor por la nota que le hiciese un periodista español a nuestro gran genocida Jorge Rafael Videla. Para colmo, el hombre que ella aplaudió de pie, con un profundo y evidente respeto, dentro de un rato hablaría de la vergonzosa situación personal que está viviendo en su país por querer hacer justicia para las victimas del franquismo, y yo tenía la responsabilidad de cubrir la noticia para los lectores del diario.

Cuando bajé al salón del Centro Cultural de la Cooperación donde ya casi todo estaba listo para recibir y escuchar a Garzón, y me acomodé en los lugares preparados para la prensa, ¡oh!, ¿quién estaba a mi lado, con esa cara aparentemente bonachona y campechana, férreo defensor de los desprotegidos del mundo, vestido de manera modesta con jeans y camisa a cuadros, solo, casi escodiéndose del resto?: el cronista estrella del grupo Clarín, Julio Bazán.

No le dije nada.

Acá, la nota que salió hoy domingo en la edición del diario.

Adjunto también la carta que escribió Eduardo Luis Duhalde (no pudo asistir porque está internado y su estado de salud es muy delicado) para solidarizarse con su colega y amigo Baltasar. La ofrezco y recomiendo, porque me parece que contiene una belleza admirable.

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Miradas al Sur: la memoria de los ex presos políticos

Todo preso no es político. Por lo menos en términos formales. En nuestro país, durante la dictadura genocida del 76, llegó a haber diez mil hombres y mujeres encarcelados por razones políticas. La gran mayoría tenía algo más de veinte años. Uno los mira ahora, que andan por los sesenta, y siente, con emoción, un profundo reconocimiento, porque su lucha no sólo dejó ausencias y dolor, sino también, una herencia, que nosotros, sus hijos, sostenemos y construimos, en libertad y con alegría murguera, primero en los noventa, a los cascotazos, y ahora, de la mano de dos militantes que conformaron esa misma generación de soñadores: el proyecto político por el que en aquel momento se los llevaron.


Algunos de aquellos presos políticos se juntaron por una iniciativa de Miradas al Sur, para contar sus experiencias, que en todo momento definieron como colectiva. Adentro o fuera del calabozo, la construcción siempre fue colectiva.

Acá, la nota.

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Ellos somos nosotros (entrevista a los abogados de las Abuelas de Plaza de Mayo)

El llamado cayó el viernes al mediodía, en medio de una reunión de trabajo. "Necesitamos una entrevista con los abogados de las Abuelas". "¿Por el fallo de ayer?". "Exacto. 9000 caracteres, e intentá sacarle un buen título". Luego de algunos llamados, y por medio de la buena disposición de algunos compañeros, logramos combinar una entrevista para última hora de la tarde con Mariano Gaitán.

Ir a la casa de las Abuelas siempre afloja las piernas. Están escribiendo lo mejor de nuestra historia y para nosotros es un enorme placer tocarles timbre, traspasar la puerta, hojear su semanario, mirar las fotos y placas, o escucharlas en la penumbra de la sala de reuniones de la calle Virrey Ceballos. Lo mismo con los nietos recuperados -perlas encontradas en el lo más profundo del lodo-, o en este caso, los abogados, que son todos pibes -y pibas-, que aparte de ser profesionales por los que cualquier exclusivo y tradicional estudio jurídico pagaría fortunas , son tan militantes de la causa como cualquiera de nosotros.

Acá, la nota que finalmente salió publicada en Miradas al Sur.

Lo más rico de la hora y pico que estuvimos con ellos, sin embargo, floreció, como suele suceder, cuando apagamos el grabador, porque tanto ellos como nosotros nos deshicimos de las cuerdas que impone el periodismo, y en el plano de la informalidad, charlamos acerca de su compromiso con la causa que podría cambiar de manera definitiva la relación entre la política y los medios hegemónicos de comunicación. "La estocada final".

Mariano y Alan son de carne y hueso, como nosotros. Te los podés cruzar en un fútbol 5, un asado o hasta un fiestón, y el ida y vuelta, de pie, en su oficina, valió mil notas. Justamente por esa sensación de que ellos somos nosotros.

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Manu y Santino Dios

Manu y Santino Dios