En el mismo instante que la empresa me daba la razón, tuve una conmovedora sensación, que dejó hace bastante tiempo de ser una novedad. El brazo igualador del Estado llega hasta allí donde ningún otro lo hace. Nadie se ocupará de los más vulnerables, si no es el Estado, que somos todos, y que algunos sectores de la sociedad no están dispuestos no a aplaudir, sino a tolerar, y por eso operan con tanta virulencia para dinamitar iniciativas oficiales que tengan que ver con un país más justo y equitativo.
Acá está la historia: http://bit.ly/1TZapai Leer más...
