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Gente,

para los que tengan ganas de incursionar en el planeta de la villa, sus ranchos y sus pasillos, sus vecinos, la miseria, la delincuencia, la droga y los pibes chorros, les recomiendo que lean "Cuando me muera quiero que me toquen cumbia", de Cristian Alarcon, un periodista que se especializa en este tipo de problemáticas -de un tiempo atrás para acá, en Página 12, Alarcón es quien escribe sobre las bandas peruanas que se disputan el control de la droga en las villas del bajo flores y que ya dejaron más de una docena de muertos-.

El libro es producto de un año de trabajo. El tipo se puso la camiseta de cronista, un oficio que requiere que uno se arremangue y se comprometa e involucre con los actores y su territorio; no lo podes hacer desde tu casa. El tipo se metió en una villa de la zona norte de la provincia de Buenos Aires, en el corazón de San Fernando, bien pesada, con códigos y valores propios, para que le cuenten -su madre y sus hermanos, otros pibes chorros, novias -, quien era, y porque lo santificaron, a Frente Vital, un pibe chorro de diecisiete años que fusiló la bonaerense en el 99, en un rancho de la villa. Convivió con ellos, se prestó, se sentó a sus mesas, tomó mate, comió asados, ganó su confianza, tomó notas y los acompaño en situaciones difíciles -como la muerte del hijo más chico de la madre del Frente Vital, producto de un accidente arriba del tren blanco de cartoneros. El periodista dice que conoció la villa hasta sufrirla.
Alarcon nos habla de Vital, su estilo de vida, su camino en la delincuencia, su lenguaje, sus tiempos, sus maestros, sus novias, sus códigos tomados de la vieja escuela de ladrones y su costumbre de compartir los botines con la gente de su barrio -hubo un caso famoso en el que Vital, con otros más, se robaron un camión de la Serenísima y lo metieron en el barrio: durante dos días todos los vecinos y vecinas comieron yogures, leche y quesos.
El autor hace una lectura de época, nos sitúa en los noventa, y desde ahí intenta explicar el porque del fenómeno conocido como pibe chorro: la exclusión, la brecha con los que más tiene que se acentúa de manera insalvable, la ostentación de clase, los fierros, los tranzas, las pastillas, el desenfreno, la solidaridad entre los vecinos de la villa, los institutos de menores y las cárceles de máxima seguridad, la corrupción, la caja de la bonaerense, el gatillo fácil, la muerte, el cementerio de San Fernando.

Es un planeta que está acá nomás, a pocas cuadras. El trabajo de Alarcón sirve, quizás, para que nos acerquemos a esta otra realidad, dura, ajena, hostil, con mecanismos de supervivencia propios, que va variando con la coyuntura del país. Planeta al que cada tanto le prestamos atención, en general cuando estalla alguna situación desgraciada.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Lo estoy por leer gracias por la recomendacion, dan ganas, suena fuerte.saludos

Manu y Santino Dios

Manu y Santino Dios