viernes 10 de julio de 2009

Me duele festejar


Hacía unos meses atrás, cuando ya se sabía que a las doce de la noche del 28 de junio cumpliría sus 32 años, declaró: festejamos la victoria en mi cumpleaños.

Después pasó lo que todos ya sabemos pero el cumpleaños se festejó igual –obvio-.


Un hostel en Palermo. Tres de la mañana. Cien personas enfiestadas, en su gran mayoría con un poco más de treinta años de edad, ligados a la militancia política, amigos y amigas de tres compañeros: dos varones y una mujer.


Con unos amigos charlábamos a los gritos al costado de la consola de sonido cuando se acerca nuestro amigo y con cara de misterioso nos dice al oído: pongan el pié de micrófono en el medio del salón –nos marca el lugar con el brazo- que hay una sorpresa. ¿Quién?, preguntamos. Sorpresa, papá, responde, y desaparece en la pista de baile.


Muchos de los que estábamos en la fiesta militamos en el kirchnerismo de la ciudad. Todavía estábamos arruinados por la derrota electoral de hacía una semana atrás, no tanto por el esfuerzo colectivo que habíamos metido durante los últimos tres meses sino por la angustia que detonó dentro nuestro y a los cuatro costados al tener que asumir que el modelo de país nacional y popular que tanto bancamos no había sido validado en las urnas.

La fiesta de cumpleaños, imaginábamos, no iba a ser a todo trapo porque teníamos atragantado un muerto muy complicado de digerir. Pero desde temprano, cuando empezó a poblarse la pista, y las habitaciones, y la barra, quedó clarísimo que las fiestas existen para tomar fernet, fumar y olvidarse por unas horas de todo.


Cuando hizo su entrada Alcides con sus tres pulposas bailarinas muy sueltas de ropa moviendo las caderas y los cumpleañeros abriéndole el paso como si fuesen de la seguridad del Diego, el hostel explotó en mil pedazos. Sonaba a todo volumen el tema Violeta y el conocido cantante tropical( permanente en la cabeza, sonrisa para la televisión, dentadura blanca y pareja, saco, pantalón de vestir y mocasines), metía un paso bailantero casi imperceptible y único.


Los muchachos arrinconaron a las bailarinas en el poco espacio que tenían para moverse y antes de que terminase la segunda canción del show se habían corrido hacia la consola de sonido (y ahí se quedarían durante los cuarenta minutos que duró el show).


Cuando el cantante dio por terminada su primera intervención, bajo una lluvia de aplausos y gritos, empezó a entonar el tradicional feliz cumpleaños con el mismo tono y la misma actitud que debía haberlo hecho en el cumpleaños de quince del que acababa de llegar. Mientras esto sucedía un compañero con la camisa desabrochada y la cara roja y transpirada le avisó al oído que ahora se venía la versión del cumpleaños pero con la marcha. Alcides ni lo escuchó pero le sonrió como si le hubiese dicho sos lo más grande que hay: “que lo cumplas muy felices, que lo cumplas muy feliz, que lo cumplas muy felices, que lo cumplas muy feliz… que lo cumpas, que lo cumplas”

Hasta los compañeros que militan en espacios políticos no peronistas se sumaron al festejo. Fue un grito de guerra, un deshogo que nació del fondo del alma, y no terminaba más. Todo el salón con los brazos levantados como en la tribuna y con la lengua afuera, saltando hasta el techo.


Alcides no hizo comentarios y siguió cantando. Una, dos, tres canciones más. Entre tema y tema de nuevo la versión militante de la canción más famosa del planeta. Parecíamos estar dentro de una gigantesca olla popular a presión. Y cuando se hizo una pausa porque habían aparecido las novias con las tortas en sus manos, antes de que los agasajados terminasen de soplar las velitas, se cantó la marcha peronista de punta a punta.


Alcides estaba sobrepasado. Los pibes hacían pogo con sus canciones, saltaban en bloque y se lo llevaban puesto. Terminó pidiendo la hora y con cierta cara de fastidio. Hacía mucho calor. Con su mejor cara el tipo se bancó una canción más y hasta arengó a “todos los peronistas presentes” con un "Viva Néstor."


Ya lo patentó la Bersuit Vergarabat en una de las canciones del impecable disco Testosterona: “Me duele festejar”. Claro que sí: duele hasta las lágrimas, es desgarrador, pero uno se repone, y vuelve a arrancar, y va por todo una vez más.

martes 7 de julio de 2009

En las malas también

No esperábamos que Néstor Kircher perdiese en la provincia de Buenos Aires porque de antemano era una irracionalidad votar a un hombre que basó su campaña en dos o tres consignas, mucha televisión y una billetera enorme. No lo esperábamos porque veníamos de una campaña en la Capital Federal muy comprometida y fervorosa junto a muchas otras organizaciones del campo nacional y popular que sienten con la misma convicción que nosotros la alegría de jugarse por un proyecto político. No lo esperábamos porque creíamos que todos aquellos que viven en el conurbano bonaerense pensarían como nosotros: el rumbo que tomó el país durante los últimos seis años a nivel económico, político, institucional y regional, es para ponerse de pie y romperse las manos aplaudiendo.

Claramente nos equivocamos. No supimos leer una coyuntura mucho más compleja de lo que suponíamos inmersos en el abrumador microclima de la militancia en el que nos movemos: ¿Néstor y Cristina están muy a la izquierda de gran parte de nuestra sociedad? Puede ser. ¿En la Argentina hay una poderosa e influyente clase media que no está dispuesta a dejarse gobernar por una gestión con aire nacional y popular? Por ahí anda. ¿El agudo conflicto por las retenciones móviles a la soja del año pasado (la 125) tuvo algo que ver? Claro que sí. ¿Faltan diez años para que el grueso de los pobres de nuestra provincia de buenos aires, y otras, lean y hagan carne que un gobierno como el actual gestiona pensando especialmente en ellos? Sí. ¿El pueblo siempre tiene la razón? No. ¿Hay que escuchar el mensaje de las urnas? Sí. ¿La agrogarquía, el dispositivo mediático del grupo Clarín, la iglesia más conservadora, y absolutamente todo el arco opositor con su meopongoatodo (y su maquinaria infernal de criticar al oficialismo al punto de hacerles tambalear una gestión elegida por el voto popular) influyeron en el resultado adverso? Por supuesto. ¿La gestión kirchnerista cometió errores que podrían haber sido evitados? Claro que sí.

Nosotros hacemos política porque creemos que solo por esa vía se puede mejorar la calidad vida de las mayorías por siempre desfavorecidas en la historia de nuestro país. Por eso a principios del 2007 nos sumamos con una convicción y alegría hasta ese momento de nuestras vidas nunca visto al proyecto de país que proponía el kirchnerismo (desde una organización de jóvenes a la que llamamos GEN www.gen.org.ar). Apostamos a un Estado fuerte y presente, al trabajo, al salario y a las paritarias, a la industria y a la producción nacional, al crecimiento, el consumo y los pesos extras en el bolsillo para irse unos días de vacaciones con la familia. Apostamos a la salud y la educación pública, a la gobernabilidad, a las instituciones, a la justicia social plena para toda la población, a la política de derechos humanos y genocidas presos en cárceles comunes y a la orden política de no reprimir la protesta social, entre otros.

Estas afirmaciones son las que motorizan cada uno de nuestros días y lugares de militancia. Y no nos moveremos un solo de centímetro de estas búsquedas y objetivos que hoy encarna el gobierno Nacional. No estamos dispuestos a que se retroceda en ninguno de estos aspectos ya que mucho esfuerzo significaron, y no solo el nuestro y el de todos los que acompañan este proceso de cambio, sino también el de la generación de nuestros viejos y hasta sus propios padres, ya que la lucha para levantar las bases de una Argentina más justa y equitativa arranca hace más de cincuenta años.

Durante la campaña que acaba de terminar hemos comprobado que, a diferencia de la vieja y tradicional manera de interpelar al votante (pegando afiches o repartiendo volantes), la más preciada y estimulante manera de intentar convencer a un par en relación a los beneficios de este modelo y no el otro (que nos venden con luces de colores los nefastos personajes de la derecha liberal), es cara a cara, con un mate de por medio, mirándonos a los ojos. No hay otra. Ya lo había dicho Néstor Kircher cuando comenzaba la campaña: puerta por puerta. Es ahí, a partir del contacto con el otro, que se constituye el lazo solidario, el relato del cambio en base a los beneficios propios y ajenos, la cristalización efectiva de que las gestiones de gobierno no son todas iguales, tampoco los dirigentes ni los militantes que los apoyan. Como prueba: nuestra emoción a flor de piel cuando intentamos convencerlos de que es éste el modelo a bancar, y no el otro.

Néstor ya arrancó (alguno dijo: no se va a quedar mirando tele en la casa). Se acercó a la primera asamblea de Carta Abierta después del 28/06, en Parque Lezama, la Boca, y conmocionó a todas los hombres y mujeres que se habían juntando en el anfiteatro para intentar buscar una explicación colectiva al golpe del último domingo(mirar acá y acá). Le dieron el micrófono y habló de caminar todo el país, de la transversalidad, los movimientos sociales y el peronismo que todavía le es fiel.

Parece que todo vuelve a empezar. Y está bien. Quedan más de dos años de gobierno y hay que aprovecharlos para gestionar: nosotros hacemos.

viernes 3 de julio de 2009

El fino y lo grueso




Macri designó, finalmente, al “Fino” Palacios como Jefe de la Policía Metropolitana. Es una evidente provocación y es consecuencia directa de los resultados de las elecciones, pero principalmente de cómo se leyeron esos resultados.


Kirchner perdió en la provincia de Buenos Aires, salió segundo. Es correcto. Y Macri ganó en la Ciudad de Buenos Aires porque salió primero. También es correcto. Sin embargo, los dos perdieron casi el mismo porcentual de votos en sus respectivos distritos comparados con la elección de 2007. Encima, si contamos el ballotage de la ciudad en 2007 la perdida de votos de Macri es aun superior y escandalosa: la mitad.


Ahora bien, Macri fue llevado a todos los programas políticos de TN desde el lunes hasta ayer como un ganador. Como el vencedor. Quien ganó en provincia fue De Narváez y no Macri aunque sean del mismo partido. El gobierno nacional sacó el mismo porcentaje en todo el país que Macri en la Ciudad. Los dos salieron primeros. En la ciudad –como los Kirchner en Nación- Macri no logró el quórum propio y se le vienen dos años realmente duros para gestionar sus políticas. En la Legislatura va a tener que “dialogar” con la oposición. Pero a él nadie se lo reclama. Ni TN, ni Clarín, ni La Nación, ni la vecina de mi cuadra. Pareciera que él no tiene el mandato popular de dialogar con nadie ni de consensuar con otros. Él tiene que gestionar. Y Cristina tiene que dialogar.


Así las cosas, Macri designa al Fino Palacios Jefe de Policía de la Ciudad. El no tiene que dialogar. Si lo haría, tendría que hablar con todo el arco opositor de la Ciudad, que de acuerdo a las últimas elecciones son 7 de cada 10 porteños (¿les suena estos números? los escuchamos toda la semana pero con otros destinatarios). Toda la oposición está en contra de la designación de Palacios, el lunes próximo a las 16 horas harán una conferencia de prensa en la Legislatura de la Ciudad, convocada por el legislador Juan Cabandié, en el salón Juan Perón (Viva Perón).


Pero además, por si algún dialoguista le interesa, a Palacios lo cuestiona Memoria Activa por encubrimiento comprobado en la investigación del atentado en la AMIA. Palacios también está involucrado judicialmente en el asesinato de 5 personas fallecidas como consecuencia de la brutal represión del 20 de diciembre de 2001 (piquetes y cacerolas, la lucha era una sola) en la Ciudad, Ciudad que ahora tiene la obligación de cuidar. Además, en el marco de las políticas de consenso que se vienen, Macri debería escuchar a su amigo y falso ingeniero Blumberg por la relación de Palacios con uno de los imputados del secuestro de Axel Blumberg. Y, aun más, debería explicarles a todos los ciudadanos de bien preocupados por la violencia en el fútbol, la turbia relación de Palacios con la barra brava de Boca mientras era jefe de seguridad de ese club, período en el cual el presidente era el actual Jefe de Gobierno.


La designación de Palacios es obscena. Es el trazado grueso de la derecha. Es la pornografía, lo burdo. Palacios es conocido como un represor franco y sincero, no da muchas vueltas. Es de esa gran porción de la Policía Federal, la vergüenza nacional, que le gusta pegar y le gusta decir que les gusta pegar.


Y es una clara provocación a toda la clase política de centro izquierda y principalmente al kirchnerismo. Al fino Palacios lo echo Néstor Kirchner en el año 2004 de la Policía Federal y se refugió en Boca, con Macri.


Mauricio, que es más Maurizio y Macri que nunca, esperó las elecciones para no pagar el costo electoral, y realiza esta designación ahora, con sólo el 30% de apoyo a su gestión, para dejarnos en claro que el diálogo y el consenso- esas palabras que sufrieron un genocidio en su contenido- no son el objeto de su política sino su mascara, que lo que hay detrás (y no me importa si la madre de Copani no conoce a Ricardo Forster) es la restauración conservadora y, agrego, represiva.


Maurizió tiró este cascote. Si pasa, no lo para nadie. Hay que devolvérselo o de lo contrario vamos a ir perdiendo todas las conquistas alcanzadas, no sólo conseguidas en los últimos 6 años sino en toda la democracia.

Riki

martes 30 de junio de 2009

El día después

1) Admitir

Personalmente, admitir que me equivoqué en un post de hace unos días donde puteaba a Poliarquia porque decía que ganaba De Narvaez. Decía en ese post que Poliarquia debía explicarnos, el 29 de junio, por qué le mentía a la gente. Ahora tenemos que explicar nosotros. Hoy estuvieron en todos los medios los responsables de Poliarquia: explicaron sus éxitos. Decían: la gente de pocos recursos está disconforme con el Gobierno porque aumentan los precios y lo ocultan. Decían: Argentina no es Venezuela, los argentinos no quieren una Venezuela. Eso es lo que le gusta a Poliarquía pero también lo que levantaron en sus encuestas.

Admitámoslo, Argentina no puede ser en esta época una patria socialista. No hay electores para eso, no hay receptores. No hay consenso (je). Si entendemos que un ciudadano pobre que vota a De Narvaez está votando en contra de sus intereses, estamos diciendo que perdimos algo antes, mucho antes: la batalla cultural. Bussi, el agrotraidor, dijo en CQC hace dos semanas que ellos habían ganado la batalla cultural. Admitamos que tiene razón.

Hoy un periodista de TN, ese que habla de la gripe porcina como si fuera el director del Hospital de Niños, dijo: “tenemos que admitir que no hubo fraude”.

El mismo periodista, en Telenoche, fustigó al gobierno por el tratamiento de la gripe porcina. Y dijo que se iba a declarar la emergencia sanitaria pero que ya era tarde. A los diez minutos y en otro canal, Massa explicaba que se convocó a los mejores, a los expertos, para que analicen la cuestión y trabajen la comunicación del tema. No son funcionarios, dijo, pero serán palabra oficial. Miren lo que hay que hacer para contrarrestar a un pelotudo de TN. No hay emergencia sanitaria. Pero TN sigue mintiendo y sigue ganando

No es el INDEC, ni la minería, ni las testimoniales, ni la 125. Es la forma de comunicar todo eso.

Muchos votos en contra de K no fueron porque todavía no se quebró la matriz distributiva en Argentina, fueron por un tatuaje.

Tenemos que entender esto. No hay que subestimar ni sobreestimar al elector. Mientras se inventan cien Canales Encuentro para algún día darle la pelea mano a mano a Tinelli (estrategia a largo plazo) hay que adquirir las herramientas para seducir a la población y advertir los cambios de humor (estrategia a corto plazo). Las transformaciones que faltan se hacen con poder y para mantener el poder hay que adaptarse.

2) Negociar

Quien haya visto hoy la conferencia de prensa puede advertir que CFK se lleva puesta a todos los periodistas, porque es más inteligente, maneja más información y sabe de política. CFK tiene que hablar más seguido con los periodistas y darle de comer a todos los hijos de puta de los medios de comunicación. Me diran: no hay que hacerles el juego, siempre algo le van a encontrar y van a transgiversar. Es cierto. Pero se perdió una batalla, hay que entregar algunos rehenes aunque no se quiera. Hay que entregar eso. Creo que puede beneficiar al gobierno. Y quizás haya que entregar algunas cosas más que no hacen a un proyecto sino a ciertos caprichos.

3) Militar

Cristina es nuestra líder. En la conferencia de prensa nos cuidó a todos los que nos sentimos parte de este proyecto. Sonrió, minimizó la situación, nos dijo a la tropa: ganamos en todo el país, hay que seguir laburando, corrió a Pino por izquierda y le pasó la pelota para que vote las leyes que tenemos que dictar para profundizar la justicia social y comunicacional en nuestro país.

El kirchnerismo en la Ciudad es el movimiento político con más organización militante. Fuimos el partido con más fiscales. Tuvimos fiscales en casi todas las mesas. Sin cobrar un mango. Los fiscales de los demás partidos eran pocos o pagos. Esto es una base para construir a partir de hoy. No repitamos errores. No empecemos a organizarnos en marzo de 2011 para ver quién es el candidato y como es la campaña en la ciudad. Si conservamos la construcción que se hizo en estos tres últimos meses y nos damos un laburo constante, en el 2011 la rompemos.

La mejor elección de Heller se dio en los lugares donde tenemos más presencia militante y donde se priorizó la campaña: El sur de la Ciudad.

Admitir, negociar y militar. Es la fórmula para salir de esta depresión, sostener todo lo conseguido y profundizar el proyecto.

viernes 26 de junio de 2009

Diálogos de campaña finales


La consigna había sido clara: interpelar al votante de Pino Solanas. El afiche se diseñó en una noche y pocas horas antes de la veda salimos a pegarlos en las calles. De color negro, con un Gracias Pino en letras blancas y amarillas en la parte superior, la imágen ganadora y en amarillo de la tecla Play en el centro y en la parte inferior, también en blanco y amarillo, la firma: Gabriela Michetti.

Revolviendo el engrudo en el local de la Boca decidimos que el barrio a intervenir era Palermo. Y hacía allá fuimos: dos autos, 8 personas, 1000 afiches, dos baldes, rodillos, guantes de latex (y varios aerosoles) .

El primer ida y vuelta lo tuvimos con un periodista de la televisión pública que caminaba por la vereda agarrado del brazo de su compañera: "es de mal gusto correrlo a Pino por izquierda", opinó.

Al rato con dos flacos que pasaban por la mano de enfrente: ¿Están con Pino?, preguntaron con sonrisas de aprobación en las caras. Al contrario, dijimos. Ahora caras de desconcierto. Pino le saca votos al oficialismo, y por eso le pegamos, aclaramos. Ah...

Al rato, un paredón con afihces de Proyecto Sur. A menos de un metro de distancia un grupo de casi diez treintañeros esperan el bondi haciendo un círculo, hablando animadamente. Son más de la una de la mañana. Un par de compañeros cruzan Scalabribni Ortiz y le escrachan en la frente a un Mauricio Macri tamaño gigante un adjetivo tan cierto como demoledor: IGNORANTE. El resto encaramos hacia los afiches de Pino: demos una discusión con el grupo de chicos, nos proponemos.

Varios de los chicos del grupo se dan vuelta para ver qué estamos pegando (o mejor dicho para quien). "¿Son del PRO?", dice un colgado. Para nada, decimos, estamos con el gobierno. ¿Nacional o de la Ciudad?, insiste. Bancamos a Cristina, dejamos en claro. Ahora son varios los que se acercan a mirar el afiche y a escuchar que está pasando. ¿Ya sabés a quién vas a votar?, interpelamos. No todavía, dice. Faltan dos días, le recordamos. Estoy entre Pino y la Coalición Cívica, confiesa. No se parecen en nada, decimos. No te creas, contesta. ¿Y por qué no a los candidatos del gobierno?. Mmm... no sé, sonrie, incómodo. ¿No te parece que se han dado pasos muy importantes durante los últimos años? Sí. ¿Y entonces? Hay algunas cuestiones que son impresentables. Tiranos una, pedimos. En serio me preguntan, dice, con las cejas levantadas y una sonrisa irónica. Si, claro. Piensa, y dice: Moyano, Moreno (¡cómo perdimos la batalla cultural!, pensamos). Ponele que sean impresentables, cedemos, ¿tanto peso tiene ese argumento en comparación con los puntos a favor del gobierno?, planteamos. ¿Y la valija venezolana, y Kanska?, saca de la galera, todavía sonriendo. Vos nos estás jodiendo, devolvemos, y en seguida tomamos la posta nosotros: es importante esta elección, loco, no es una más. Somos pibes, sabemos de dónde venimos, por las que pasamos nosotros y muchos otros, y ahora que el país creció, que la gente está mejor, que el país camina, resulta que se ponen en moralistas por cuestiones que bajan de los medios. Ya son casi todos los que nos escuchan, y miran (somos como ellos, la misma edad, la misma pilcha, el gol 2005 con el motor en marcha a unos metros, solo que en lugar de venir de un bar estamos militando). Ponele que cedamos también con eso: a algunos dirigentes los cambiaríamos. Pero la balanza sigue muy inclinada para nuestro lado. Los avances en materia de laburo, producción, instituciones, justicia, ciencia, hablan de un gobierno que gobierna en serio. Todas las gestiones anteriores nos cagaron en la cabeza.

Silencio. Dudas. Pasan un par de bondis.

De verdad, loco, retomamos. Es mucho más lo que hay para ganar que lo hay para perder. Ya no se rie sino que está bastante serio. Puede ser, concede.
Nos damos la mano y nos despedimos.

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Durante la última semana de la campaña me dediqué a charlar sobre las elecciones fuera del ámbito de la militancia: en el trabajo con compañeros de poca confianza, en los chinos con la carnicera, el verdulero y hasta el chico de la caja, el peluquero de mi nene y el diariero: ¿a quien votas? La mayoría de las personas con las que hablé vive en el conurbano (salvo el peluquero que vive en Palermo Soho). En todos los casos, y después de media hora de hacerle recordar de dónde veníamos y dónde estábamos parados ahora, logré que reconocieran que los kirchner eran de lo mejor que habían visto. Hubo que estar media hora, efervorizado, muy convencido y hasta emocionado, para que fueran, de a poco, afirmando con su cabeza mis intervenciones.

El trabajo de demonización que viene imprimiendo a toda maquina el dispositivo mediático está tan aflor de piel de las personas con las que hablé que uno hace carne el poder que administran
.

Está tan claro, decía yo una y otra vez, tan a la vista que de mínima tenemos que apostar a darle una chance al proceso que arrancó en el 2003, que no puede haber lugar ni a media duda.

A la chica que atiende la carnicería de enfrente de casa la volví loca. Sé que entiende de lo que hablo: ¿cómo te fue durante el último tiempo, a vos, a tu familia, a tu marido, cómo están las cosas en tu barrio: mejor o peor? Mejor, confiesa, pero ahora está complicada la mano, retruca. Ya sé, ¿pero porque le adjudicamos eso al gobierno? Nunca se habla del empresario. Vos que trabajas con la carne sabés de lo que hablo.

Me queda un día para convencerte, le dije hoy, antes de irme. Y se cagó de la risa.

Si todos salimos a la calle a convencer a los confundidos, como dice Julio Piumato, nos damos un rato, dedicamos esfuerzo a replicar una y otra vez los cinco o seis argumentos irrefutables que nos quitan el sueño, puerta por puerta, casa por casa, creo yo, la validación de la gestión sería mayor por que está ahí, al alcance de la mano. Solo hace falta cristalizarlo, sacarlo a luz, desenterrarlo del corazón y la conciencia de tantos hombres y mujeres que, desde el sentido común, entienden de qué mierda les hablamos: acá hay un gobierno popular dipuesto a gobernar para las mayorias. Pongámosle un voto de confianza, la reconcha bien de su madre.

lunes 22 de junio de 2009

Los Pinos


En estos días se leyó mucho sobre la posición de Pino y el enemigo real, el enemigo parcial, el enemigo coyuntural. Será que personajes como Pino o sus votantes son gente con la que se puede hablar de política, son amigos y conocidos. Por suerte, no tengo amigos o conocidos con quienes entable conversación periódicamente que voten a De Narváez. Tendría muchas cosas para decirles pero la energía existe y logra que la gente se reúna por gustos, opiniones o estéticas coincidentes. Entonces por eso pensamos en Pino y sus votantes, porque están al lado nuestro, juegan al fútbol con nosotros, nos encontramos en la calle, en las marchas de protesta.

En estos días escuché que mucha gente se sintió traicionada con Pino, especialmente luego del debate. Los pinos se quemaron y si no los paramos van a quemar todo el bosque.

Los tipos como Pino tienen un discurso que parece perfecto, precioso; son seductores, compradores, pero en realidad son negligentes y oportunistas. El verdadero candidato testimonial es Pino Solanas porque justamente da testimonio de una Argentina y nada dice del poder real y el conflicto de intereses actual. Para peor, dentro de su testimonio, prefiere apuntar sus dardos al kirchnerismo y no al verdadero enemigo de sus (los intereses del bosque de pinos) intereses: la derecha.

Por eso le decimos a los pinos, y se lo decimos 100 veces, que si quieren que este proceso se profundice tienen que atacar a Macri y no a Kirchner. Es tan especulativo e irresponsable la postura actual que con tal de conseguir votos le hacen el juego a lo peor de la Argentina. El kirchnerismo también ha sido irresponsable, y responsable de algunas cagadas. Pero la política no se construye sólo con palabras, se hace con acciones. Algunas las podés hacer y otras no. Algunas las querés hacer y otras no. Ojalá la distribución sea más profunda y la pobreza menos cruda. Lo cierto es que este movimiento político es el único que intentó un camino. Y cuando quiso avanzar más lo frenaron con un puñetazo en la mandíbula (la resolución 125). Algunos dicen que lo podría haber hecho de otra manera y quizá le salía bien. Pero es lo mejor que hay. No tengo dudas.

La política no es como el amor. No hay que enamorarse, necesariamente. En política hay que elegir lo posible, lo concreto. El tipo que se engancha con una mina porque no encuentra otra y no quiere estar solo es un mediocre. Pero el tipo que vota un proyecto porque no hay otro mejor y posible, es un votante responsable. Las elecciones no son románticas. Romántica es la militancia. En un momento como este a lo romántico se lo lleva el viento, o mejor dicho, los grandes poderosos, los intereses económicos, los medios de comunicación: Usan el romance como producto y te rompen el culo.

Ya lo dijeron todos: A los medios y a la derecha no les molesta que Kirchner no estatice el petróleo (como a Pino), a los medios y al poder económico les molesta que K estatice las jubilaciones y se meta en sus empresas. Cuando Ámbito Financiero, Perfil, Clarín, La Nación levantan a Pino y él y Lozano escriben en esos medios, la cosa se complica y yo les dejo de creer. Si realmente sos tan copado, tan romántico, bancate con el panfleto y camina la calle.

Kirchner no se hace el copado. Es lo que es. Te gusta o no. Pero lo hizo, jugó el juego del poder. Y se cargó a varios. Los argentinos somos muy cobardes, decimos pero no hacemos. El dijo e hizo. Y si queremos que haga más se lo tenemos que decir y no votar en contra las reformas más progresistas y peronistas.

Estoy en duda de creer que este país se banque un avance más profundo. Ojala que sí. Lo que no podemos permitir es que se retroceda. Y claramente Pino no es la manera de decirle a la derecha que no queremos retroceder. Pino es el tiki taka de la derecha, lo usan para divertirse, hacer ruido y entretener a los confundidos.

Imágenes de campaña

Muchas organizaciones del barrio de la Boca esperábamos sobre Almirante Brown que llegase la caravana "Por el Trabajo y la Producción" organizada por el Encuentro Popular para la Victoria: Agrupación Peronistas Descamisados, Peronismo 24 de Julio, Unidad Básica Orgullosamente Peronista, Peronismo Independiente, Patria y Pueblo, MUP, Agrupación Akache, el Comedor Los Pibes, Centro Barrial Puertas Abiertas, Movimiento Territorial La Boca, Gráfica Patricios, entre otros.

La caravana había partido temprano desde Mataderos y hecho una parada con acto incluido (Daniel Scioli dio un breve pero ajustado discurso) frente al Coto de Lugano I y II, en el que un Carlos Heller vehemente y combativo hizo hincapiè en los dos modelos de país en pugna para las elecciones del 28/06. La caravana volvió a arrancar y a su paso derrochó ruido y alegría por los barrios de Flores, Parque Chacabuco Boedo y Parque Patricios.

A las cuatro y media de la tarde asomó por la calle Suarez la flota de taxis que encabezaba la caravana (bancando a Claudio Palmieri, candidato a legislador por el gremio de los peones de taxi que conduce Viviani). Detrás de ellos decenas de autos particulares embanderados con fotos de los candidatos, Néstor Kirhcner, la presidenta, Perón y Evita, combis, motos y bicicletas. Y a los pocos minutos asomó la trompa el omnibús sin techo donde venían eufóricos todos los candidatos de la lista kirchnerista de la ciudad de Buenos Aires. Cerrando, y con todo el mundo desatado y colgado de los hierros, el camión de doble acoplado para transporte de hacienda con la militancia de la Juventud Peronista, La Cámpora y GEN, bandereando, tirando consignas de ayer y de hoy, dándole al bombo como si fuese la última vez.


Caminanos tres cuadras hasta llegar a la esquina de Almirante Brown y Pedro de Mendoza, a la orilla del riachuelo, a metros del muellecito donde un buen hombre te cruza por un peso hasta la la orilla de la Isla Maciel.


El omnibús se acomdó de espaldas al río y los candidatos Julio Piumato (con la voz lastimada de tanto acto), Noemí Rial y Tito Nenna (más local que nunca ya que vive ahí, en la Boca, hace más de treinta años), volvieron a insistir en la importancia de ganar la ciudad en el 2011 para sumarla al proyecto nacional, salir a convencer a los confundidos durante esta semana que queda, y apostar, como se viene haciendo hasta ahora, con mística y convicción, a profundizar el modelo de país inclusivo con justicia social plena que encabeza la presidenta de la Nación.



Desde arriba del viejo puente de hierro macizo que en otro tiempos unía la ciudad con la provincia, seguramente se hubiese podido sacar una fotografía panorámica del colorido y agitado cierre que tuvo la caravana del kirchnerismo porteño.

Queda una parada más, en el Luna Park, y con las palabras de cierre del animal político Néstor Kirchner, un conductor con todas las letras, un hombre que ya nos marcó a fuego a muchos de nosotros.