No nos hagamos más los estúpidos en nombre de la corrección política: la culpa la tiene el público. Y en realidad, una porción, que no es tan ínfima como nos quieren hacer creer. Si no hay gente haciendo kilombo, estas cosas no pasan. No quisiera traer a colación el caso Bulacio, pero la conexión que me surge es: Redonditos de Ricota - Callejeros - Viejas Locas - Pastillas del Abuelo. Cuatro shows diferentes de bandas que arrastran un público similar. Cuatro lugares distintos (Obras, Cromañón, Vélez, Ferro). Cuatro organizaciones diferentes. ¿Cuál es la única constante? El público.
(Sergio Marchi en su My Space, hablando después de las muertes de Rubén Carballo y Melisa La Torre.)
Recuerden ahora mismo la editorial de La Nación de Posse o cualquier declaración suya en los medios estos días.
¿No les suena parecido?
Posse tiene un problema de base: Niega los últimos 50 años de la historia de la humanidad.
Marchi es el establishment del periodismo de rock. Biógrafo de Charly García, pasó por todos los medios que cualquier periodista “del palo” quisiera pasar.
A Posse lo conocía muy poco, la verdad, a Marchi un poco más. Marchi con esas declaraciones (lean toda su entrada porque es imperdible: parece Magdalena enojada) y Posse con su editorial entraron en el inodoro de mi vida. Las declaraciones de los dos son absolutamente graves pero además creen que son de intelectuales y tienen el mismo fin y el mismo tono que cualquier doña Rosa.
En Viejas Locas nadie hizo quilombo pero la Policía Federal mató a uno y golpeó a mil. Y si así hubiera sido, si hubiera habido algún quilombo, reducir todo el problema de la violencia en el rock al público es igual que Posse cuando dice que el problema de la inseguridad son los garantistas.
Lo curioso es que el nivel de análisis de los dos, un ministro de educación y un “destacado periodista de rock” (ver Wikipedia), son similares a los de un niño de tercer grado: hay buenos y malos. Buenos los que son ordenados y malos los otros, los que se emborrachan, se drogan o hacen piquetes.
No hay complejidad, no hay intereses, ni relaciones sociales, ni disputas de poder, ni historia. Solo hay gente que se porta bien y gente que se porta mal. Es un discurso tan mediocre como individualista. "Si yo me porto bien cuando voy a un recital, ¿por que me tengo que comer que estos negros de mierda hagan quilombo? Esto debe pensar el bueno de Marchi, lo mismo que Posse: "Si hay docentes que no reclaman por sus derechos y van a trabajar porque tienen vocacion, ¿por qué tengo que bancarme a estos gremialistas que no piensan en los chicos?
Es simplificar lo complejo. Es Tinelli, Legrand, Susana, en la voz de “los especialistas”. Y lo tremendo es que si no abrimos los ojos esto es el país que se viene, amigos y amigas, y eso es el horror, eso debe ser nuestra preocupación y es nuestra tristeza.
Lo sencillo, lo simple, es un valor supremo en la comunicacion. No problematizar ayuda a penetrar, a contagiar. Es el camino más fácil y más certero.
Y lo tremendo es que, por eso, estos discursos son populares y generen identidad.
EL DIARIO DE YRIGOYEN
Hace 1 hora.




