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Diálogos de campaña III y IV

Olavarría y la vía (la Boca).

- Te dejo un material, loco.
- ¿Qué es? -dice el flaco, más cerca de los treinta que de los veinte, auriculares enormes tapándole las orejas, pelo largo, pinta de guitarrista.
- Es para las elecciones del 28 de junio.
El loco mira hacia nuestra mesa de campaña: Heller diputado, Tito Nenna legislador.
- ¿Ganan?
- Acá en Capital no, pero a nivel nacional sí.
Santino, mi nene de cinco años, en la vereda de enfrente, junto a la segunda mesa, come un choripan sentado en una sillita colorada de plástico. Pierde la mirada en un ciclomotor que se aleja por una callecita peatonal a la que le pega el sol.
- ¿A quién vas a votar? -ahora pregunto yo.
- No voto acá porque soy de Rio Negro -y se le escapa una leve sonrisa.
- ¿Y a quién votarías?
- No sé bien -dice él, y se cuelga los auriculares del cuello-, pero iría por Pino.
- Mal ahí, loco -aprieto, y me corro unos centímetros para que pase una señora que carga varias bolsas de supermecado-, entiendo la idea, pero hoy hay que bancar al gobierno.
- ¿Por qué? -el guitarrista saca un paquete de Camel del bolsillo, hace salir un cigarro, lo prende, pita, me mira, y me ofrece uno. Acepto.
- Porque estos tipos son los primeros, en muchísimos años, que intentan construir un país más justo, y por eso más grande. Porque levantaron un muerto y porque hoy podemos decir que estamos manejando nuestra economía, produciendo, generando consumo, con más trabajo, más instituciones, justicia.
Él asiente con la cabeza. Y vuelve a pitar. Me ofrece fuego y el que pega una seca soy yo. Por detrás de su oreja le pego un vistazo a mi hijo.
- ¿Estás de acuerdo? -pregunto.
- Sí. El gobierno de Néstor fue muy bueno. Pero el de ella no tanto.
- Porque quisieron profundizar, un poquito -junto la punta del anular y el índice en el aire-, y fijate el quilombo que se armó. En este país hay muchos hijos de puta.
- Sí, pero ustedes no son vivos, porque si los dos fuesen menos soberbios, o dejasen de decir que si no ganan el 28 se va todo a la mierda de nuevo, los apoyaría mucha más gente.
- ¿Vos por ejemplo?
- Sí.
Vuelvo a pitar, y a mirar para enfrente. Dos compañeras me hacen señas con las manos: "dale duro".
- Esas son solo formas, amigo, cuestiones de caracter, o si preferís, parte de la lógica de la política. No es lo importante. Hablemos del fondo de la cuestión.
El guitarrista pita con la boca de costado. Me mira.
- ¿Te va para donde está yendo la cosa? - me sigue mirando-. A rasgos generales, loco, saquemos las boludeces que bajan de la tele.
- Más o menos.
- ¿Vos viste lo que son los que están enfrente?
- De terror.
- Y bueno, hermano, entonces ponéle el voto al gobierno. Por que la mano no es Cristina o Pino, sino este rumbo o darle la veña a Macri.
Enfrente, otros dos compañeros charlan con un matrimonio joven. Las chicas le dejan material de campaña a los autos que tienen que casi frenar por los pozos que hay entre las vías muertas del trencito que alguna vez pasó por atrás de la bombonera.
- Lo voy a pensar, che - y me ofrece la mano, despidiéndose.
- Me parece bien, loco. No es cualquier elección. Son tiempos que están haciendo historia.
Tira la colilla al medio de la calle, se vuelve a calzar los auriculares en los oidos, me pega una última mirada y se va.
- ¡Papi, vení! -me reclama Santino, todavía con medio chori en la mano.
Cruzo.
- ¿Y? -me dice una de las chicas, mientras levanto a mi nene, lo calzo a upa, y le robo un mordiscon del sandwich.
- Creo que acabamos de ganar un voto.


Olavarría y la vía (la Boca).

El hombre tiene barba blanca, está enfundado en una campera marrón gastada con corderito y viene mirando el suelo, a paso lento.
- Buen hombre, tome un material de Tito Nenna, un docente que vive en el barrio hace treinta años.
El tipo levanta la cabeza, me mira, y sonríe:
- Sos buen seductor, nene... ¿cómo es eso de buen hombre? -tiene menos años de lo que parecíoa de lejos.
- Es para que no me evites.
- ¿Por las elecciones?
Sí, digo con la cabeza, pero relajado, ya que el tipo ya me generó confianza.
- Estoy en política hace treinta años, pibe.
- ¿Peronista?
- Desde la cuna.
- ¿Acá en la Boca?
- Sí, en un local sobre Almirante Brown:
Unidad Básica Orgullosamente Peronista.
- Nosotros estamos sobre la esquina de Aristóbulo del Valle y Palos.
- La conozco a Sonia, sí.
- Está salada la coyuntura, ¿no?
- Está hermosa, querido. Las tensiones hacen a la política. Hoy somos gobierno y las ratas de siempre están que arden.
- Mucha mística peronista en la Boca.
- Sí. Desde siempre. Y desde hace unos años se sumaron los movimientos sociales que venían trabajando en el barrio. Hoy somos muchos. Y bancamos al gobierno hasta las últimas consecuencias.
- Nos vemos la semana que viene en el acto que se va a hacer en la fábrica recuperada, con los candidatos.
- Por supuesto, hermano -y me da una palmadita en el cachete derecho de la cara.
- Nos vemos, compañero.

2 comentarios:

El grito primal dijo...

Que groso hermano.

fan dijo...

Un militante genetico!, eso es lo que importa, las roscas dejalas para los rosqueros. Grosisimo!

Manu y Santino Dios

Manu y Santino Dios