hoy la pesqué a Roxana Carabal en 678
cantaba una chacarera
sentada en el sillón ovalado de colores
vistiendo una pollera con el rostro de evita;
otra, le dijeron
cautivados por su potencia;
sin preludios
con la fuerza de una tormenta de tierra
tronó por los olvidados,
y a mi
desprevenido
me rodaron dos lágrimas
espesas y sanadoras
una de cada lado.
Soy el olvidao (Nestor Garnica)
De tu palo soy hijo de tu cuero
soy el olvidao en la alcancia del tiempo
el que se quedo de pie poniendote el pecho
flor obrera soy silvestre de espumas
cuando el tren se va miro en las vias la luna
pensando tal vez mi pago encuentre fortuna
Mi bofe se hincho cuando repartieron
de mi no se acuerdan dicen que nunca me vieron
que no soy de aqui que ya no tengo remedio
Soy el olvidao el mismo que un dia
se puso de pie tragando tierra y saliva
camino hacia el sol para curar las heridas
Una herida soy buscando el salario
Maestro de pie cuidando pichones blancos
Que maduraran iluminando tu pago
Soy el que quedo en medio los ranchos
Guacho del fiao a mate y guiso inventado
Hambre y rebelión fueron creciendo en mis manos
No quiero de mas quiero lo que es mio
Al mazo trampiao voy a torcerle el destino
Levantate cagon que aquí canta un argentino!!!
Soy el olvidao el mismo que un dia
se puso de pie tragando tierra y saliva
camino hacia el sol para curar las heridas
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La tormenta Roxana Carabajal
Termómetro Social X (Entraste a un Pago Fácil y les pediste que saquen TN)
Qué gusto te diste, Luciano M. ¿La mina habrá entendido el mensaje que le tiraste desde atrás del vidrio, o al abandonar el salón, mirándote la espalda, le habrá dicho al empleado de al lado a éste loco qué le picó?
Hace dos meses, cuando saliste del local te juraste que no volverías a entrar. Aprisionado junto a otras cuarenta personas entre las cintas acomodadas a modo de serpentinas, como si fuesen vacas adormecidas, te fumaste media hora de TN en la tevé que el local ofrece como servicio para sus abonados, y volviendo a tu trabajo te torturaste la mente pensando en lo alta que es la pendiente de la derrota cultural.
Hoy te sacaste las ganas. Por ser mitad de mes no había nadie, y no tuviste que hacer cola. Mientras esperabas que el empleado te diese el vuelto, te cayó la ficha. Era el momento apropiado. Personal y colectivo. “¿Podré hablar con la encargada del local?”, le dijiste al pibe que te atendió. “Sí”, devolvió, y más por la duda que le cosquilleaba el estómago que por obligación, te preguntó “por qué tema era”. “Por la televisión”, le dijiste, apuntando la pera hacia la tevé, sintonizada en TN.
Detrás del vidrio apareció la chica, treintañera, con un gesto de intriga dibujado en la cara. “A modo de sugerencia”, abriste el paraguas, “te quiero decir que después de las elecciones del domingo me parece que no da que sigan poniendo TN, ya que los números hablaron por sí solos y no tenemos ganas que nos mientan las 24 horas”. La mujer, y los dos empleados que estiraban el cuello a su lado para escuchar, se quedaron en silencio. Pero algo había que responder: “nosotros no elegimos la señal, señor, a veces ponemos un canal de deportes, o dibujitos”. “Siempre que vine estaba TN”, arremetiste, pero te sentiste incómodo. Parecía un reto. “Igual es una opinión personal, eh”, subrayaste. “Me parece una tortura tener a estos tipos mintiéndote en la cara durante media hora”. Los dos empleados se miraban. Uno de ellos, con cara de culo, sintiendo, quizás, que estabas meando un asado ajeno. La otra, que era una chica de unos veinte años, sonreía, cómplice. “Te repito”, le dijiste a la encargada, “me parece que podrían poner cualquier otro canal, de deportes por ejemplo, y no a estos tipos, que nos viven tirando pálidas”. Silencio. Tu ojos y los de ellos, separados por un espeso vidrio, se mantuvieron firmes, evidenciando incomodidad. “Muy bien, señor”, te dijo, a pesar de tus menos de treinta años, “aceptamos su sugerencia”. “Bueno, gracias por escucharme”, dijiste, para despedirte. “Gracias a usted”.
El legado de Francisco Solano López
por lo menos sesenta se los dedicó al arte de la ilustración
a trazar vida con lápiz negro bajo la luz mortecina de un velador
en soledad.
hoy estuvo en la pantalla del siempre vital canal encuentro
junto a juan sasturain
ilustre y apasionado hombre de las letras y la historieta.
charlaban afablemente acerca de su obra más prestigiosa
el eternauta
y al guionista solano lópez lo llamaba héctor
evidenciando una cercania compañera.
habló de los gurbos
monstruoso blindaje pesado de la invasión;
de los manos
soberbios
peligrosamente inteligentes
decenas de dedos
orejas en punta, pelo en fuga, y dos ojos helados debajo de una frente ancha;
de los cascarudos
que nunca arremetían solos
siempre en manada
y por eso no se les veía los rasgos de su cara de insecto;
de juan salvo
el héroe colectivo
(resignificado en el 2010 con otro patriota)
la escafandra
la antiparras
y la escopeta al hombro.
con las tiras de la historieta que alguna vez leímos hasta que nos dolieron los ojos en el fondo de la pantalla
hablaron de ciencia ficción
del género de la aventura
del hombre común que se convierte en héroe
de las influencias literarias del dibujante
de su amor por la ciencia
de la primera salida a la calle de la obra maestra
en 1957
y la segunda, ya en los años 70
cuando una nueva generación la reinterpreta
y a su creador se lo come la maquina de matar argentina
junto a sus cuatro hijas
y solano
se escapa de su tierra
abrumado por el terror de la no-ficción.
ahora ya no está
pero nos deja una obra
monumental
y con raíces propias:
la invasión extraterrestre de una ciudad latinoamericana.
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Reseña de Fogonazos en Página 12: Disparos en la noche

Este es un blog hecho por dos hermanos. Uno, el más chico, está muy contento, feliz, orgulloso de su hermano más grande.
Recuerdo con consquilleo la noche que nos juntamos en la cuadra de la casa de Sandra Russo, antes del primer encuentro de su taller, en el año 2005. Estábamos cumpliendo un deseo: empezar un camino un poco más formal en la escritura. Sandra fue nuestra primera maestra. La vida siguió, la literatura nos terminó de atrapar.
Mi hermano Mariano, Matu, ahora mi-hermano-el-escritor no paró desde esa noche, como una hormiga, escribió, escribió y escribió. El año pasado publicó un libro de cuentos. Ahora está terminando una novela. Uno no escribe para que lo feliciten, pero cuando eso llega de lugares con prestigio, la alegría es inevitable y el corazón festeja. Hoy salió una reseña en Radar. Una de las oraciones dice así: "Mariano Abrevaya Dios se gana un espacio en la serie de los mejores narradores argentinos actuales como Leonardo Oyola o Mariana Enríquez".
De Nazareno a Zaffaroni

te acordas de julio nazareno?
su estirpe de patron
de la más exclusiva casta riojana
machote de piel bronceada
con el pelo negro marcial y engominado
luciendo trajes de seda italiana
analfabeto de la letra judicial
corrompido hasta las vísceras
defendiendo
con la cara de piedra oliendo a perfume francés
los intereses
más miserables
de los dueños de la argentina?
qué estará haciendo hoy
a ocho años de su bochornosa salida
de la corte suprema de justicia?
tomará café en la confitería
más exclusiva de su ciudad
junto a los sojeros
y las víboras de los resabios del poder provincial
sintiendo una resentida satisfacción
mientras accede con su teléfono de mil dólares
a los portales de los medios canallas?
o llevará a sus nietos a la plaza
recordando
con nostalgia,
mientras atrapa la pelota
o empuja la hamaca,
los tiempos
de la obsena impunidad?
KRANEAR en Miradas al Sur

La colega, compañera y poeta Jimena Arnolfi se puso en contacto con nosotros porque estaba produciendo una nota para la sección Cultura de la edición de hoy domingo de Miradas al Sur. Tema: las militancias no tradicionales. Nuestro aporte: la experiencia de la revista KRANEAR. Nos pasó algunas preguntas por correo. Sólo un puñado de reflexiones entraron en la nota. Aprovechamos este espacio para compartir parte de lo que no se publicó.
Acá, el cuerpo principal de la nota de Arnolfi.
Acá, el recuadro específico para KRANEAR.
Y éstas son parte de las reflexiones políticas y comunicacionales del director de la revista, Lalo Recanatini Méndez, y las propias, como Editor Responsable, que quedaron afuera de la entrevista impresa.
¿Cuál es la mirada que tienen respecto de la comunicación en política?
Lalo: La comunicación o la difusión masiva es un fenómeno instalado hace unos 30 años, no vamos a descubrir nada nuevo. La campaña de Alfonsín en el 83 fue la gran innovación en este sentido. Su importancia se ha vuelto casi decisiva (importante fue siempre) a partir de la invasión absoluta de pantallas en el entorno de cualquier persona que habite una zona mínimamente “urbanizada”. Se ha producido un cambio sustancial respecto de la percepción de la realidad, con lo que aunque parezca increíble el individuo tiende a más creerle al dispositivo que intermedia entre el y los eventos que a sus propios ojos . Hay una disputa por la subjetividad de los ciudadanos, donde el verdadero poder no reside en las instituciones políticas sino en los propietarios de los medios de producción de sentido, es decir los dueños de los medios de difusión que hoy tienden a ser los dueños de todo lo demás. Creo que en esta etapa de desarrollo del capitalismo no alcanza con modificar la estructura material de una sociedad para que esto repercuta necesariamente en la superestructura por decirlo de alguna manera, hay que “contarle” a ese grupo social que está recibiendo beneficios de ese cambio, que ese barrio que ve por la ventanilla del tren hace un año no estaba, que el aguinaldo que acaba de cobrar con el modelo anterior no existía, etc. Ahí, con toda la humildad del mundo lo digo, creo que le pifiamos, confiamos excesivamente en que por prepotencia de transformaciones el tipo se va a desazonzar, se va a empoderar, va a tomar una posición afín al proyecto nacional, se va a rebelar contra las cadenas mentales que lo oprimen . Y por otra parte la comunicación política sin respaldo material, te puede funcionar un par de veces , pero el truquito se cae ej: “Alica-alicate”, “Tengo un plan” o el mas reciente “Sos bienvenido”. Pero insisto, podés introducir un montón de cambios beneficiosos para un grupo humano y si no “les” comunicás efectivamente esos cambios, la percepción tiende a ser de que todo sigue igual o peor que antes. El desafío es fascinante.
Pensando en las nuevas tecnologías y la militancia. Pensando en la calle y la vuelta de stencils políticos y de intervenciones de la vía pública -como por ej el "Macri volvé a la empresa"-, ustedes dos que militan o han militado, hasta qué punto consideran que es importante ganar la calle desde la militancia hoy en día? Se ha descuidado la presencia en los barrios?
Lalo: La presencia en las calles sigue siendo tan importante como hace 2000 años, pero en lo político por sí sola ya no constituye un factor determinante. En ciertos momentos de tensión con el poder real es un demostración de la capacidad de adhesión y organización de un sector social o político determinado. De lo que no me cabe duda, mas allá de su efectividad o no es que es indispensable ganar las calles. Tal vez no se si repitiendo siempre el mismo folclore , quizá desplegando una liturgia más acorde a los tiempos, es materia de discusión. De lo que no hay duda es de que la derecha es todo lo contrario: lo individual, parcelado, egoísta, onanista, hipócrita, adusto, lo irremediablemente mediado y por supuesto totalmente contrario a la dinámica de lo impensado, como es una manifestación ganando las calles. Con respecto a la militancia en los barrios no se ha descuidado, lo que ha habido tal vez fue un desmembramiento del entramado político social que brotaba desde los barrios. La ferocidad de la dictadura y la brutalidad del desguace menemduhaldista destrozaron una historia rica en compromiso político volcado a lo barrial. Lo poco que quedó tal vez fue la versión mas degradada de ese lazo entre el barrio y el mundo político, eso que tan bien encarna Ritondo y utiliza el macrismo en la zona sur. Por suerte se está volviendo a los barrios, se retoma una tradición de militancia y referencia barrial, en la CABA cuando la elección de comuneros sea una cuestión prolongada en el tiempo seguramente la militancia en el barrio recuperará el vigor que supo tener en otras épocas. Y ahí la derecha tiene más para perder que para ganar, por la sencilla razón de que la intermediación entre el objeto y el sujeto es mucho menor y ahí la constelación Magnetto empieza a hacer agua, cuando el espectador se convierte en protagonista. Duran Barba se queda pedaleando en el aire.
Mariano: ganar la calle siempre será fundamental a la hora de hacer política. A diferencia de la generación de nuestros padres, nosotros nos encontramos con un escenario devastado, practicamente imposible de interpelar, porque las necesidades de la gente estaban antes que cualquier otra cosa. Cuando las medidas del gobierno nacional bajaron y cambiaron parte de la cotidianeidad de la población más vulnerable con mejoras concretas, el diálogo y la confianza fueron otros. No creo que se haya descuidado el trabajo territorial. Se ha crecido mucho en los últimos años, y la presencia es notoria. Falta, por supuesto, pero para el militante kirchnerista meter las patas en un barrio es convicción, y no conveniencia.
¿Se ganan votos con herramientas como twitter y facebook?
Lalo: No sé si son contundentes al ahora de ganar adhesiones electorales, aunque intuyo que sirven para no perderlas. La presencia de un contra discurso en todos los dispositivos que estén a nuestro alcance , no solo es beneficioso sino casi indispensable. Ceder el terreno en esos campos sería un suicidio.
Mariano: Yo creo que sí. Pero le hablás sólo a un segmento. No hay que olvidarse de todos aquellos que no están conectados a la red de redes.
Más poesía Menos Policía Volumen XII
Termómetro Social IX (La ESMA es nuestra la puta lo que lo parió)

En el año 1999, por fin, me acerqué a Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (H.I.J.O.S.). Era hora. Atrás quedaban varios años de proscripción con parte de mi propia historia. El barrio me había chupado por completo pero de todas maneras, con un ojo, espiaba cómo el movimiento de derechos humanos le hacía frente a la impunidad de aquellos años. Incluso, a veces, lograba arrancar de la vereda a algunos de los pibes para marchar hacia el centro contra las leyes del perdón y los indultos. Las Madres siempre habían sido las Madres, pero también estaban ellos, y ellas, que tenían mi edad, y que armaban un soberano quilombo cada vez que ganaban las calles, irradiando frescura, rabiando rebeldía, y mostrando una organización e ingenio vanguardista.
Una tarde paré a uno en una marcha, le dije que quería participar, y a los pocos días fui a una cena de recepción, junto a otros que también querían sumarse. Nos hablaron de los puntos básicos de la agrupación (juicio y castigo, restitución de los hermanos apropiados, reivindicación de la lucha de nuestros padres, desmantelamiento del aparato represivo, horizontalidad, y otros), las comisiones de trabajo (escrache, educación, formación, hermanos, cultura, finanzas, revista, recepción y otras), y las asambleas semanales que se hacían los viernes a la noche en el local de la calle Venezuela. No hacía falta ser hijo de desaparecidos, asesinados, detenidos o exiliados (cuatro orígenes, los llamaban) para formar parte de la organización que en ese momento -sin proponérselo, quizás-, ofrecía la más renovadora manera de hacer política, enfrentando al poder no sólo para exigirle el juicio a los genocidas, sino también por la evidente crueldad social de un país demasiado injusto y doloroso. Había algunos peronistas, por herencia, pero las estructuras partidarias tradicionales estaban destruidas, el descredito era absoluto, y la consigna central de los Hijos por aquella época era: “Otro gobierno, la misma impunidad”. El oficialismo era el enemigo.
Me sumé, entonces, a la comisión de Educación, con la que recorrimos escuelas, colegios y universidades de la capital y del gran Buenos Aires, para contarles a los chicos quiénes éramos, cuáles eran nuestras banderas de lucha y por qué habíamos decidido organizarnos para hacer política, a pesar de que en la televisión y las revistas la clase política ostentaba poder mientras la Argentina se hundía en la miseria. Las asambleas, en el local, eran interminables, y el costo de darle la espalda a la verticalidad por momentos era alto. Las reuniones en las casas de los compañeros eran cálidas y no siempre productivas. Fuimos a Almirante Brown, al sur de la provincia de Buenos Aires, una soleada mañana de invierno, a aprender de la experiencia que un sector del incipiente movimiento piquetero construía en un territorio desolado por la desocupación, con sus huertas, panaderías y talleres de costura. Me embobé con algunos compañeros que por su formación, oratoria, sensibilidad, o empuje, se diferenciaban del resto. Me quedé con las ganas de acostarme con más de una compañera. Me enfiesté, eso sí, como todo el resto, cada vez que armamos un bailongo para recaudar fondos; y participé de manera activa de los escraches, esa maravillosa herramienta colectiva con la que dejábamos patas para arriba el barrio en el que vivía impunemente el torturador de turno.
Diciembre del 2001 me pescó dentro de la agrupación. El día 20 estuve en la Plaza, y después de los caballos sobre las Madres, los gomazos y las corridas, terminamos refugiados en el local de la calle Venezuela, convertido, ya entrada la tarde, en una trinchera popular para decenas de compañeros de otras organizaciones, entre ellos los motoqueros que aquella jornada tendrían un papel protagónico al enfrentar a la Infantería de la Policía Federal. Dentro del local, con la persiana cerrada, como si fuésemos delincuentes, o ratas de alcantarilla, hubo limones para el gas, pañuelos para la boca, arengas y abrazos. Incertidumbre, miedo y ganas de salir a matar.
Al poco tiempo abandoné el espacio, convencido de que se había cumplido un ciclo. El movimiento piquetero ganaba adhesiones y militantes clase medieros. Y las asambleas populares ofrecían la posibilidad de empezar de cero. Yo volví a las salas de ensayo, y al bajo, que era de dónde venía, y tiempo después fui padre. Había acumulado una experiencia de vida sustancial, aunque también quedó flotando en mi cabeza una pregunta inquietante: si la política era para mí. Había revisado, eso sí, mi historia personal, conectando puntos difusos de la historia de mi padre a través de algunos encuentros con compañeros que habían militando con él. También removí la historia junto a mi madre y su segunda pareja –la madre de mi hermano-. Pude despojar de heroísmo su figura revolucionaria, para humanizarlo, y verlo como un hombre de carne y hueso que como tantos otros decidió dar la vida por un proyecto político. También me animé a reclamarle su ausencia. La agrupación me dejó muchos compañeros, con quienes me volví a encontrar en la calle, y en las filas del kirchnerismo, cuando decidí volcarme, otra vez, y ahora sí de manera rotunda, a la política.
Hace unos días, y después de dieciséis años de lucha, los H.I.J.O.S. inauguraron su casa –la Casa de la Militancia- dentro de la Ex Esma. Ya no quedan hijos o hijas –enmarcados dentro de la organización- que duden del proceso político que nos cambió la vida a partir del 2003. Hizo falta un debate que duró años, puertas adentro -como le ha sucedido a la gran mayoría de los militantes del campo nacional y popular que transitaban la historia por fuera del peronismo-, para convencerse, porque a ninguno de nosotros nos prepararon para apoyar a un gobierno. Nunca estuvo en nuestros planes. Pero lo imposible sólo tarda un poco más.
El 27 de junio pasado, entonces, los hijos reivindicaron, una vez más, la lucha de nuestros padres, la nuestra, las prácticas políticas de la agrupación, la solidaridad, el sacrificio, el compromiso, la búsqueda de justicia sin un solo acto de venganza, y también, subiendo el tono de una voz que se atoraba por la emoción, la figura de Néstor Kirchner. Arriba del escenario, junto a Paula Maroni y Carlos Pisoni, dos de los referentes de la agrupación, estaban sentados el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Duhalde, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y la Ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner (fue ella quién cerró el acto). También las Madres y las Abuelas. Y abajo, mezclada entre la gente, Florencia Kirchner.
La realidad aprieta, acorrala, y las organizaciones deben re posicionarse cuando las riendas de la Nación están en manos de compañeros. Hacía tiempo que los militantes de Hijos acompañan las políticas de Estado de los gobiernos kirchneristas, pero ahora comparten foto con parte de sus funcionarios más importantes. No es para menos.
Enlazamos el documento leído durante la inauguración de la Casa de la Militancia. Es largo, y contundente, como cada vez que la agrupación sale a posicionarse políticamente.
River, mi buen amigo
Cuando hizo el gol Pavone, la emoción fue tan grande que lloramos. Con mi hijo Manuel, de 12 años recién cumplidos, lloramos. Fue una posibilidad, una descarga emocional de esperanza. Después, con la tragedia, no pudimos llorar. Creo que fuimos haciendo el duelo en los últimos días. River tiene una enfermedad grave, estuvo agonizando este último tiempo y nosotros fuimos viendo desde el Monumental como se derrumbaba, como le costaba respirar cada vez más. Wen sí lloró al final, cuando el agua agredía la tribuna Sivori. Wen lloró al lado nuestro como miles de hinchas. Es sano llorar cuando uno está triste. Lo que no es sano es creer que el fútbol es lo más importante de la vida.
El año pasado nos hicimos socios de River. Un sueño cumplido para Manuel. Siempre fuimos bastante a la cancha pero este último año fuimos a casi todos los partidos de local. Vimos en la cancha la debacle. Festejamos cuando convocaron a Cappa, escribimos esto: estábamos felices. Cuando lo echaron escribimos esto. Nos putearon en japonés. Un anónimo escribió:
River, en este momento, tiene que dejar de lado su "progresismo" porque no tiene tiempo. Se agota. Yo prefiero zafar de la promo. Hoy zafo, mañana un proyecto donde River sea una cooperativa.
Los mediocres creyeron que JJ López nos garantizaba zafar de la promoción. Habría que empezar una campaña: “Fox Sports miente”. Les hicieron creer a muchos hinchas de fútbol que vestir traje y corbata y jugar con 8 defensores era lo nuevo.
Estamos en la B, con mayúscula. No sabemos que hubiera pasado con Cappa pero me hubiera dado mucho más orgullo irme a la B con un intento de identidad futbolística. No importa si Cappa es un versero, un trosco o mufa. Cappa tenía una propuesta con la cual intentaba ganar. La única propuesta de López era no perder y cuando lo único que querés es no perder, perdés. Es así. Pero lo más triste es que esa impronta se la haya morfado River.
River se fue al descenso porque traicionó a su historia. Y se va humillado, como Cobos.
Cuando Cobos emitió su voto no positivo parecía Cristo. Hoy la historia lo puso en su lugar: un político mediocre, encandilado en un segundo de gloria por las cámaras y lo espontáneo. River le ganó a Boca con ese cabezazo de Maidana y el plantel era Cobos viajando por la ruta 9 y festejado con los sojeros. Nos estábamos comprando el boomerang más grande de la playa.
En otras palabras. Para pasar esta humillación, la hubiéramos pasado intentando encontrar un estilo futbolístico y no tirando pelotazos buscando el error del rival con dos tercios del equipo atado a sus obligaciones defensivas. Eso me da más vergüenza que la misma B.
Charly estiró su cuerpo y se subió sobre la pared superior de la platea San Martín para ver qué pasaba. Hacía media hora que había terminado el partido. Cuando se bajó dijo: es el 20 de diciembre: por allá están tirando gases, acá abajo se están dando con todo y por Alcorta hay un par de focos de fuego.
Lo más fácil para explicar esto es decir que hay energúmenos, barras, locos, patoteros, etc. Hay algo de eso pero terminar el análisis ahí es escapar al conflicto. Que se haya producido un pequeñito 20 de diciembre quiere decir que hay fenómenos sociales que tenemos que empezar a mirarlos con más profundidad y no sintetizando con el famoso: los violentos de siempre. En primer lugar la reacción violenta hacía el club fue creada, como Frankestein, por la misma lógica institucional que tradicionalmente alimenta, con sectores de la política y de la policía, a muchos barras bravas. River alimentó toda la vida a los que hoy hicieron más quilombo. Les dio de comer con entradas, banderas, micros, bombos, lo que quieras. Son fieles en tanto puedan seguir con el negocio y no quedar humillados ante otras barras. Con River en la B, la barra pierde prestigio, poder, guita y fama. Y entonces hay que romper todo. Son ellos los que hicieron los mayores quilombos. Pero a esto hay que sumarle otro factor. Muchos pibes se suman al bardo porque son producto de una mezcla entre cierta pasión exacerbada que se promueve culturalmente hace tiempo en nuestro país con la falta de proyectos personales. Cuando vos dejás tu vida ligada exclusivamente a lo que pueda pasar con tu club, un día eso va mal y entonces sos capaz de cualquier cosa. Esto hay que entenderlo, aunque parezca ridículo. Porque estamos acostumbrados a dar crédito solamente a aquellos que dejan el cuerpo por convicciones políticas. Aunque nos parezca una pelotudez, hay gente que “dejaría su vida” por los colores de una camiseta. Preguntémonos por qué pasa eso y no nos quedemos en el desprecio y la subestimación. Ese tipo, entonces, rompe, pega, agrede, porque se siente estafado, basureado, impotente, ante la falta de esfuerzo y compromiso de los jugadores, técnicos y dirigentes. Este tipo de gente no es como los barras, no se involucran en nada, ni siquiera en la corrupción, pero les echan la culpa a todos: bien argentino. Y rompen todo también.
El resto de los hinchas, la absoluta mayoría, se fueron caminando con la cabeza baja a sus casas.
En lo que sí coinciden casi todos los hinchas de fútbol es en el desprecio que tienen a la Policía Federal Argentina. Cuando hay que buscar un enemigo cerca, siempre está la policía. Parecía que habían sido ellos los que nos mandaron a la B. Es impresionante como enfrentarse a la policía es símbolo de enfrentarse a los culpables de todo. Esa es la imagen que ha alcanzado nuestra policía federal. Vamos a tener que laburar muchos pero muchos años para revertir esa imagen. La han usado para las peores acciones de la vida social y política en Argentina y todavía lo están pagando. El desprestigio es muy profundo.
A diferencia de la Federal, River sólo tuvo tres años muy malos y estamos a tiempo de revertirlo y de recuperar el prestigio pronto. Estamos en una época donde lo inesperado sucede. La mayoría son buenas noticias, esta es muy mala.
Cuando estaba en la secundaria tenía muchos sueños pero había dos que parecían imposibles: que vengan los Rolling Stones y que se juzgue a los milicos asesinos. En esa época River ganaba campeonatos todos los años y vimos todas las vueltas olímpicas en la cancha. Estamos en épocas donde se derrumban mitos, donde los presidentes se parecen a su pueblo. Quizás River para entender esto tenga que caer en este pozo de lo inimaginable, hundirse. No podemos estar más abajo que esto, todo lo que sigue es para subir. River es un buen amigo, ni nuestro padre ni nuestro hijo. River es un buen amigo, no es nuestra vida. River es mi buen amigo. Lloremos lo que tengamos que llorar. Vamos a volver.
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