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La batalla final


¿Alguien tiene alguna duda de que esta es la batalla final, la que decide la guerra?

La manera en que se resuelva esta batalla va a definir el ADN del relato de la historia política y de medios en la Argentina. Es tan definitorio que el poder mediático y sus políticos mercantilistas ya están disparando con lo que resta, con las reservas, con toda la miseria acumulada. Y nosotros tenemos que hacernos cargo también de esta batalla. Y no lo digo para hacerle el juego al gobierno (que por mi parte lo hago todos los días porque lo banco) ni de tirarle mierda a Clarín por el deshonroso desenlace de su historia. Se trata de algo más elevado en términos históricos. Porque tanto que lo mencionan gratuitamente, hay que decirlo, acá están en juego verdaderamente las instituciones de la democracia.

En esta batalla, 6, 7, 8 es una travesura con soldaditos de plomo al lado de los generales que pelean desde los grandes medios.

La
Ley 26.549 que prevé y regula el procedimiento que el viernes ordenó la Jueza Arroyo fue votada por todos los senadores menos uno. Es el resultado de años de lucha de Las Abuelas, es fruto de recomendaciones de organismos internacionales y es la salida a la pantanosa experiencia de muchos otros casos de chicos apropiados que debieron pasar años en la justicia para definir su identidad.

En las causas judiciales, si bien no son habituales, a estos procedimientos nunca se los suele tildar de vejatorios. Si el trámite lo hubieran hecho con los hijos de Pepito, el almacenero, está absolutamente claro que Carrió no hubiera llorado, que
La Nazión no hubiera sido tan pornográfica, ni Clarín-miente tan histérico.

Los legisladores votaron esa ley que admite ese procedimiento en diciembre de 2009. En el debate legislativo se discutió la posible colisión de derechos pero se llegó a un consenso de los representantes del pueblo que debería dar por terminada la discusión. Ningún juez hasta la fecha declaró inválida esa ley. A los jueces que no les gusta prefieren, en todo caso, hacerse los distraídos pero saben que no tienen el derecho (las instituciones) de su lado para declararla inconstitucional.

La jueza Arroyo cumplió la ley, tal cual se exige desde todos los medios y sin distinción a todos los jueces. Nadie se queja, ni los medios, ni los políticos, cuando la Policía Federal Argentina entra a las casas de los pobres a allanar, con orden judicial, y se roban sus pocas pertenencias, golpean a las mujeres y exceden la orden otorgada. Y ahí sí que se puede probar que el procedimiento es vejatorio. Soy testigo en mi trabajo de decenas de esos casos y son muy pocos a los que les interesa difundir eso. El caso de los hijos de Noble no fue vejatorio ni mucho menos. Fue un trámite normal a personas que por su poder no son normales. Se habló hasta de torturas, lo que muestra lo perverso del asunto.

Pero la víctima principal de todo esto es la construcción histórica que se viene haciendo, con lucha, del concepto Derechos Humanos, la víctima es el lenguaje, el concepto alcanzado. Que un Secretario de Derechos Humanos,
como el del gobierno de Macri, se queje del procedimiento públicamente da cuenta de dónde estamos parados. El tipo sabe que ese trámite es legal, sabe que los organismos internacionales de derechos humanos ya dijeron que el derecho a la identidad afecta a toda la sociedad y por ese motivo debe prevalecer sobre el derecho a la intimidad de una persona. Lo sabe bien. Sabe que la Argentina colocó con jerarquía constitucional los tratados de derechos humanos. Y que la Corte tiene dicho que las interpretaciones de los organismos internacionales sobre esos tratados deben ser asimilados para la interpretación de nuestros casos judiciales. Este hombre no puede estar en ese cargo y hacer esas declaraciones. Hasta este momento, los funcionarios que ocuparon el área de derechos humanos en el gobierno Pro, si bien con grandes diferencias ideológicas, mantuvieron relaciones con los organismos; estaban, a su manera, comprometidos con la historia y con el concepto. Este hombre pasó el límite. Y esto habla de la intensidad y del valor de esta batalla.

El gobierno no salió a decir nada fuerte por estos días, lo que me parece razonable a los efectos de no colocar este tema como una pelea con Clarín. Ya dijo mucho en los últimos tiempos.

Pero hay otros que no tienen justificación. Es una pelea por el derecho, por nuestra democracia. El que no la ve ahora se la pierde. No sirve verla después. Hay un partido político que dice tener un proyecto en el sur. Quiero decirles que “el silencio es salud” es una frase que usaban los milicos. No pueden callarse en este momento. La historia los va a juzgar como cobardes, oportunistas y carentes de convicciones. Decir algo hoy a favor de las Abuelas, apoyando a la jueza en su rol, es imprescindible. Creer que decir algo sería favorecer al gobierno es una reflexión tan miserable que nada tiene de reflexión sino de irresponsabilidad, ingenuidad y complicidad con la impunidad en nuestro país.

18 comentarios:

Devolvé a los chicos dijo...

Pegue, hermano dios, pegue. Pino Solanas y toda la tropa de iluminados que lo acompañan, como decís, serán juzgados por la historia, porque el que prioriza los mezquinos y arrogantes intereses individuales por sobre los del pueblo, merece ser condenado politicamente de por vida. Y más en un país como la Argentina, dedicada por años a ultrajar a los más débiles.

La entrada tiene mucha fuerza, y en especial, lucidez y argumentación.

Felicitaciones.

Anónimo dijo...

categorico. contundente. imprescindible. te felicito Ri.
Coni.

Jp dijo...

Lúcido , completo de información , de argumentos, de militancia y sobre todo con mucho corazón. Felicitaciones.

Leopoldo dijo...

Extraordinario.

Anónimo dijo...

Qué suerte tener tantas certezas.... yo sinceramente estoy repleta de incertidumbres y sentimientos encontrados respecto de esta compleja tragedia; que intuyo sí, ni la verdad acerca de la identidad paliará. Es cierto que es la batalla final: pero no vislumbro vencedores. Espero nunca ser víctima de estas metodologías en pos de ninguna verdad. Espero que la vida me ampare de ellas, y ansío también que los hijos de puta que se apropiaron de hijos que no son suyos luego de haber consentido la muerte de sus padres enfrenten su podrida verdad. Todos o ninguno, la dueña de Clarín y Doña Poronga. Pero así no me cierra, y juro, desearía poder aceptarlo.

Anónimo dijo...

Reconforta encontrarse con palabras sensibles, que no buscan botines ideológicos escondidos tras un pretendido reclamo de justicia -y en estado de guerra, según el autor-, sino que al levantar la vista todavía pueden ver al otro y no ya -afortunadamente- consignas altisonantes con las que autosantificarse. Me estoy refiriendo a la persona que me precedió en los comentarios, ella lo ha dicho: se trata de una compleja tragedia, y allí no cabe agitar banderas victoriosas. Salvo que poco importen las víctimas, claro.

Mario dijo...

Impecable nota, aunque la referencia a Pino me parece desafortunada, equivocando (una vez mas) el enemigo y la oportunidad.
La frase "complicidad con la impunidad"? encierra un concepto mezquino, pequeño, carente de horizonte, muy demostrativo de quienes detentan la razón exclusiva y única, y luego rellenan sus discursos con frases como "democracia" o la mas demode "transversalidad" .

Hermanos Dios (Mayor) dijo...

Permiso, hermano (soy el hermano mayor; el menor es el que escribió el texto).

A los anónimos que comentaron la entrada les quiero decir que su discurso es tan hipócrita, lavado y poco convincente como la máscara que se pusieron para opinar sobre un tema que no sabe de ideologías sino de derechos. La identidad es un derecho. Y recuperar la identidad pasados los treinta años, después de haber crecido en medio de un manto de mentiras y cinismo, es una victoria.

No solo de el o la joven, sino de todos.

Y Mario, son ustedes los que se equivocan muy fiero de enemigo. No seas infantil.

Mario dijo...

Hermano(mayor), espero que con "ustedes" te refieras a gente como yo que acuerda en ciertos temas con el gobierno, no de manera fanática o incondicional y desacuerda profundamente en otros. Sinceramente no me parece que Solanas sea aquello que dicen usted y su hermano.
Es evidente que esta opinión a usted le parece infantil, le pido que considere que esta formulada por un simple mortal, es la primera vez que tengo trato directo con Dios (en alguna de sus formas) y no soy del todo yo.
Por otra parte, considro que si usted realmente piensa que Solanas (con quien no me une vinculo político alguno, le aclaro) es un cómplice de la impunidad, usted esta sumido en una limitación política que le impide ver quien esta de que lado, tanto ayer como hoy. A mi modesto entender, la posicion de solanas de discutir, denunciar, acompañar, no los transforma en traidor o complice. Quiza cierto apasionamiento bicentenario (absolutamente justificado, por cierto) sea la causa de la confusion?
Saludos
Mario

Hermanos Dios (Menor) dijo...

Voy a disentir con mi hermano, al menos en el tono. Somos democráticos y por supuesto que aceptamos disensos, no creemos en el relato único de ningún lado. Sí creemos en la pasión en la política. Y quizás nos molesta la tibieza. En política, lo tibio finalmente es frío o caliente. Yo quería agradecer todos los comentarios.
Mario: repito lo que está escrito: hay momentos de la historia donde no se puede callar. Pino no habla del caso porque quiere seguir saliendo en Clarín. Y para eso abandona una lucha que libró por años sobre los derechos humanos. Se pide un gesto, un comunicado apoyando la lucha de Abuelas y diciendo simplemente que la jueza cumplió una ley que su partido votó. No es mucho más. Quizás los adjetivos son fuertes pero es mucho más fuerte en términos políticos su silencio. Y reafirmo que es miserable, porque está pensando en salir en Clarín y no entiende que eso es un viaje de ida. Clarín te domina, nunca negocia.
A los anónimos: no creo que los hijos de Noble sean victima del procedimiento judicial. Son victimas en su identidad. No confundamos el concepto de victima. Al cumplir una orden judicial legal simplemente son sujetos de derechos que se someten a la ley. Victimas serían si ese procedimiento fuiera ilegal. Fijense que no hay pedido procesal para anular el procedimiento. Solo hay gritos mediáticos. Los hijos de Noble sabían que podían evitar sacarse las prendas íntimas. Y sabían que si no se sacaban sangre venía esto: PORQUE ESTA EN LA LEY. Lo provocaron para que muchos argentinos los miren como victimas. Tienen oficio para construir relato, verdades y sensaciones. Tienen minutos de tele y litros de tinta en diarios. Las victimas verdaderes se agolpan en las oficinas de asistencia a las victimas y nadie cuenta sus historias.

Anónimo dijo...

Quisiera saber si se ha utilizado esta metodología "legal" (leo la ley y veo que se ha procedido de acuerdo a las acciones aceptadas en ella, pero sin prestar atención a las objeciones)en otros casos de apropiación de hijos que no sean tan famosos como estos hermanos. Si existen otros casos vendría muy bien saberlo, ya que apoyaría fuerte vuestra posición(si no han ocurrido me temo que la sospecha de una ley a medida de cierta circunstancia, no es tan descabellada). Aclaro que aparecerá como anonima mi consulta porque no sé inscribirme de otro modo, mi nombre es Elizabeth, necesitan el DNI? Ah, Y no se vuelvan tan paranoicos, hay gente común que puede leer sus artículos sin motivaciones ocultas ni sectarias, creanme, hay gente que piensa y siente lo que comenta y no busca destruir nada, sólo expresarse sin hipocresías ni suspicacias, y a veces, sin sentirse portador de ninguna verdad absoluta y final... y que respeta el milagro de la duda.

Hermanos Dios (Mayor) dijo...

Mario, no estamos confundidos, ni somos ciegos, ni talibanes. Tenemos una historia y leemos el presentes desde nuestras convicciones -y en el caso de mi hermano, también desde su profesión: el derecho-. Gracias por abrir la discusión, aunque quizá no sea del todo conveniente quedarnos enganchados con Pino Solanas y su manera de entender la política. Esa es una migaja -miserable, creo yo, repito- de la batalla final que poetica -y tragicamente- cita mi hermano.

Elizhabe, gracias por escribir. No somos paranoicos. Mi fuerte no es lo jurídico, pero la denuncia de nuestra parte es clara: Clarín habla de vejaciones, cuando nada de eso ocurrió, cuando nunca haría semejante puesta en escena para denunciar un operativo policial completamente ilegal y lleno de irregularidades en una villa del gran buenos aires, por decir algo.

Está bueno eso del milagro de la duda.

Con respecto a estas cuestiones, no las tengo. Se donde estoy parado y qué es lo que deseo. En otros ámbitos, soy un poquito más dubitativo.

Pablo Hacker dijo...

Excelente columna. Y creo que lo de Pino no es menor. Ciertos silencios hacen demasiado ruido.

Daniel Mancuso dijo...

muy buena nota, te linkeo, abrazo

vir dijo...

Hermanos Dios, estan dando que hablar.
Celebro el blog, la última entrada, la coherencia y la entereza.
Sigan dando que hablar.Buenisima la nota

vir dijo...

A esta altura de los acontecimientos y en este momento de la batalla ya son anecdóticos los hijos de Ernestina."Todos somos victimas". De lo que se trata es, de juzgar un CRIMEN y para eso como las instituciones están vigentes se apela a los procedimientos legales.
El impresentable Chiche Gelblung comparó el procedimiento con lo sucedido en Auschwitz y ninguno de los Señores periodistas prestigiosos le salió al cruce.Estoy de acuerdo con que se está jugando una batalla decisiva, ojalá sea la final.

Hermanos Dios (Menor) dijo...

Elizabeth, hubo otros casos en los cuales hubo jovenes que no querían hacerse los analisis de sangre, entonces se ordenaron allanamientos para secuestrar cepillo de dientes, pelos, ropa, etc. Esto fue lo que se quiso hacer en diciembre con los Noble, pero cuando la policía fue a allanar algo raro paso y entraron una hora y media después, todo con la complicidad del juez Bergesio. Ese allanamiento no sirvió porque una hora y media después se pueden haber llevado el cepillo de la mucama y los pelos de Magneto. Por otra parte, esta ley que se votó en diciembre de 2009, repito, por recomendaciones de organismos internacionales de derechos humanos, es la primera vez que se aplica porque es el primer caso de negación a colaborar con la justcia que se da desde la ley vigente. La ley no se hizo por Noble pero si así fuera, parece que era la única manera de que estos hijos del poder se sometan a las reglas que todos los demás argentinos se someten todos los días bajo ningún escándalo público.

La podemos seguir, me apasiona esto.

María Eugenia Fregenal dijo...

Muy buena columna, Riki.
El silencio de Pino es sinónimo de encubrimiento. Es así, hay casos en los cuales no hay medias tintas. Se está de un lado o del otro. No hay más.
Por otro lado, el delito de supresión de la identidad afecta a la sociedad entera. Es un delito público que debe sancionarse sea Pepito quien lo cometió o la "dueña del monopolio".
Siento que las palabra "víctima" fue muy desvirtuada. Y ni siquiera pienso que estos chicos sean "víctimas". Su madre "adoptiva" sacó una editorial hace varios años atrás en la cual admitía la posibilidad de que fueran hijos de desaparecidos. ¿Qué pasaría si estos "chicos víctimas" supieran algo más? ¿Si tuvieran certezas acerca de algo ilegal cometido? ¿Si en lugar de "chicos víctimas" se transformaran en "chicos encubridores"?

Manu y Santino Dios

Manu y Santino Dios